Desde hace varios meses, en Colombia se viene incrementando el precio de la gasolina. Ante esto, los interrogantes de quienes tienen un medio de transporte que demanda el uso del combustible son muchos. La razón por la que el gobierno del presidente Gustavo Petro llegó hasta esta instancia, que genera todo tipo de posturas, se debe a que busca dar solvencia al déficit del Fondo de Estabilización de los Combustibles (Fepc), que cerró 2022 en 37 billones.
Si el incremento es de $600, como los dos últimos ajustes de junio y julio, el precio promedio del galón en las ciudades principales llegaría a $13.564 para agosto.
El precio más alto estaría en Villavicencio, superando los $14.000, seguido de Cali ($13.997), Bogotá ($13.973), Manizales ($13.957), Pereira ($13.940) e Ibagué ($13.908). Sí, la capital vallecaucana tiene el segundo precio más alto en el país.
Mientras que los más bajos serían de Pasto ($11.716), Cúcuta ($12.025), Cartagena ($13.603) y Barranquilla ($13.644).
Andrés Velasco, director técnico del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), le contó a La República que estima que, si efectivamente el aumento para agosto es de otros $600, “quedaríamos a menos de $1.000″ para cerrar la brecha entre el precio del galón en Colombia y el internacional, dependiendo de las fluctuaciones del precio internacional y la tasa de cambio.
“Es un problema difícil de solucionar porque los combustibles están en las venas de toda la actividad económica, nos duele a todos. El Gobierno propuso empezar a subir paulatinamente los precios de la gasolina desde el último trimestre del año pasado y ha cumplido. También se ha comprometido a pagar las deudas que se generan con máximo un año. Haber solucionado ese problema, el Carf lo elogia y lo considera encomiable”, dijo Velasco en su momento.
Añadió que, si sigue el aumento en el precio de la gasolina, se estima que el déficit va a estar entre $16 y $18 billones en 2023.