Opinión De Mario Benedicto Parra: Lo que puede cambiar en un segundo –La muerte puede sobrevenir en unos instantes y lo digo por la enorme cantidad de siniestros viales que han ocurrido en el departamento del Huila, especialmente en los tramos viales Campoalegre – Hobo y Campoalegre – Neiva, específicamente en los sitios conocidos como la “Curva de Valencia” y “Cruce de Rivera”, respectivamente.
En un segundo puede cambiar la vida de forma terminante. Éramos y, en un segundo, dejamos de ser. Estábamos tranquilos, cómodos y, de repente, todo se acabó. Pero sólo nos preparamos, en el mejor de los casos, para la vida porque de la muerte nunca se habla, en la muerte nunca se piensa.
Conducir con sueño o cansancio hace que el vehículo se salga de la carretera y provoque un fatal accidente. Un giro brusco del volante para espantar la mosca que se ha colado por la ventanilla produce un choque frontal con otro vehículo. Un segundo fatal.
Muchas veces me pregunto: ¿qué hubiera sucedido de haber atropellado a ese peatón que cruzó la calle de forma imprevista e inoportuna?, ¿qué habría pasado de no haber controlado el auto en ese volantazo que me obligó a dar un conductor despistado?, ¿qué hubiera sucedido de haber pasado unos instantes antes debajo de esa banca que se desprendió sobre la carretera?, ¿qué hubiera ocurrido de haber transitado unos segundos antes de que cayera una roca o un derrumbe?
Pero también en un segundo el atracador te pone un revolver al cuello para arrebatarte el celular. En un segundo se produce el resbalón en la escalera. En un segundo te informan de un diagnóstico médico fatídico. En un segundo que dejaste de mirar al niño, éste se ahogó en la piscina. En un segundo te arrebata la vida de un ser querido un infarto totalmente imprevisto.
Pensarán que me he referido a cambios dramáticos, pero es la realidad de la vida. También puede cambiar la vida de manera instantánea en el sentido positivo. En un segundo la persona en la que confiabas te traiciona. En un segundo ganas la lotería que te convirtió en millonario.
Antes de ese segundo todo era diferente y después de ese segundo todo será radicalmente distinto. ¿Cuántas veces desearíamos volver al instante anterior a ese hecho inesperado o quizás, esperado y terrible? Sin embargo, no disfrutamos de lo que somos y tenemos, agobiados por pequeños e insignificantes problemas o contratiempos.
A veces somos inconscientes de nuestra vulnerabilidad. La inconsciencia es un mal de nuestro tiempo. Nuestra vida pende de un hilo, pero nosotros seguimos jugando como si la eternidad fuera nuestra. Un segundo es suficiente para ponernos contra las cuerdas de nuestra realidad.
Pueda ser que esta reflexión nos permita hacer el descubrimiento de lo esencial, que la vivencia que nos permita descubrir de pronto lo que es verdaderamente esencial.
Me despido con este proverbio árabe que dice: “Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.
¡Hasta pronto!