Opinión De Mario Benedicto Parra: El gran ausente – Muchas personas celebran la Navidad sin acordarse para nada de aquel cuyo nacimiento se conmemora. Jesús es en muchos casos el gran ausente de las celebraciones en las que debería ser el homenajeado.
Pero, con ser llamativa esta ausencia, más sorprendente es a mi juicio el desconocimiento que rodea a la figura de Jesús. No hay personaje en la historia sobre el que se haya escrito y debatido tanto.
Con el paso de los años, la Navidad, la época más bella y esperada del año, se ha venido transformado debido a que de la celebración del nacimiento de Jesús se ha convertido en toda una faena comercial. Dicen que las cosas son, según se miren y esto pasa con diciembre. Para los niños, es la época de los regalos. El 24 de diciembre tiene la magia de reunir a la medianoche a las familias, no para darle la bienvenida al Niño Dios, ni para hacer una oración de acción de gracias, sino para recibir y abrir regalos. No importa quién los haya traído, el Niño Dios, el papá Noel, lo verdaderamente importante es el regalo; aunque hay excepciones, no quiero generalizar.
Para los jóvenes de hoy, diciembre tiene mayores expectativas: el enamoramiento, el noviazgo, los adelantos tecnológicos. Los jóvenes de ahora sueñan con el celular de alta gama, laptops, computadores o un viaje a la playa.
Recuerdo que, en Campoalegre, los niños y los jóvenes éramos felices en las novenas, en el montaje del pesebre, en el juego del beso robado, el sí o el no, y en las inocentadas del 28 de diciembre. Estas tradiciones han venido perdiendo importancia.
Para los de mayor edad -los de la tercera edad- en cambio, la Navidad tiene un significado más espiritual, época para buscar la armonía, la tranquilidad y lograr vivir en paz con los que les rodean. Miran la Navidad como una época inigualable y piensan que la de ahora es un remedo de lo que fue la de sus tiempos, cuando se jugaba a los aguinaldos, se daban las felices pascuas y los vecinos intercambiaban natilla, buñuelos y tamales.
La Navidad es el tiempo para recordar al hijo de Dios en un acto de fe para fortalecernos en su nombre. En esta Navidad agradezcamos por todo, pues la gratitud enaltece el alma; démosle gracias a Dios por el don de la vida.
¡Feliz Navidad para todos, y que los deseos de sus corazones se hagan realidad!
¡Hasta pronto!