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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: –¿Qué es lo esencial del proceso educativo?

Opinión De Mario Benedicto Parra: –¿Qué es lo esencial del proceso educativo? – Muchas veces me he planteado ¿qué es lo que servirá realmente a los estudiantes para la vida? Porque, aunque parezca tan simple y elemental pensar, no es nada fácil “enseñar a pensar”. Sabemos que se aprende a leer leyendo y a escribir escribiendo, pero ¿cuál es la fórmula para enseñar a pensar?

Cabe señalar, a propósito del proyecto de reforma a la educación, que debe pensarse en la educación integral y esta no es sólo la acumulación de conocimientos,sino también la búsqueda de la autonomía personal y colectiva con el fin de entrenar la capacidad de critica individual y colectiva, sin olvidar por supuesto los sentimientos inherentes a todo ser humano.

¿Alguna vez nos hemos preguntado si lo que llamamos educación sirve para hacernos más felices o más desgraciados?, ¿si sirve para hacernos mejores personas o personas o más insolidarias?, eso es, a mi juicio, lo esencial. Lo esencial en la educación es lo esencial para la vida y lo esencial para la vida es el amor y el amor se enseña y se aprende. Y mientras se enseña y se aprende el amor, que es una importante actividad de nuestro cerebro, se enseña a pensar. A pensar en la forma más excelente del amor y no me refiero a ese amor que sucede en las telenovelas de finales felices;el amor es eso que hace que desarrollemos y vivamos la vida en máxima plenitud. Cada maestro o maestra que no pueda enseñar el amor y enseñar con amor, sin ninguna duda deberá dedicarse a otra cosa.

Las políticas educativas se preocupan mucho de planificar y organizar contenidos, pero se olvidan de enseñar que hacer con ellos. También preocupa mucho que el principal objetivo de las instituciones de educación, de alumnos y de las familias, sea conseguir buenas notas. No comparto la concepción de una escuela academicista, de espaldas a la realidad, cuyo fin se cierra en sí misma; sólo entiendo una escuela que ayuda a vivir. Lo esencial en el sistema educativo deben ser los valores, convivir en paz, la solidaridad, y sobre todo, aprender a pensar.

Sin embargo, pienso que el hecho de aprender cosas en el sentido académico no es incompatible con los valores anteriores sino complementario, de manera que un médico además de formarse como persona debe saber curar, un arquitecto debe saber diseñar, un maestro debe saber educar: inculcar valores, enseñar a pensar.

Añádase que la persona educada en valores y obviamente, académicamente, no repite mecánicamente los conocimientos, ni lo que dicen en los medios de comunicación y redes sociales, no se deja manipular de lo a veces hace el poder que pretende hacernos meros súbditos. No se deja manipular de lo hace el comercio que quiere convertirnos en meros clientes, ni del mercado que pretende convertirnos en trabajadores eficaces, ni de la publicidad que quiere persuadirnos de que sus intereses coinciden con los nuestros. Lo esencial de la educación es que ayude a pensar a las personas, que les abra los ojos, que las libre de la asunción acrítica de estereotipos, creencias, mitos, trampas y otras estrategias de dominación. Una persona educada tiene valores, los conoce y los ejercita. Si los conocimientos que adquirimos son utilizados para engañar, mentir, oprimir y explotar a los demás, no merece la pena adquirirlos.

El proyecto de ley estatutaria de educación, debe preguntarse por el modo de alcanzar esas finalidades esenciales. Para aprender a pensar es necesario romper la visión academicista de la enseñanza, la concepción meramente transmisiva de conocimientos inertes, es preciso poner el énfasis en la creación, la investigación, el análisis, la crítica, la argumentación, y para aprender a convivir, hay que proponer, practicar y desarrollar valores.

¡Hasta pronto!

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