Opinión De Mario Benedicto Parra: Pepe Mujica un ejemplo a seguir – José “Pepe” Mujica pasará a la historia como un ejemplo de honestidad y como uno de los presidente más respetados y escuchados por su integridad y coherencia. No fue un político común, fue de los pocos que predicaba y aplicaba; hablaba con mucha sabiduría. Este humilde y sencillo hombre gozó de una posición especial e influyente en la política latinoamericana; se ganó esa fama por su sencillez y austeridad. Cuestionó severamente el consumismo y rechazó la acumulación exagerada de bienes privados. Vivió en una modesta casa, se movilizaba en un viejo Volkswagen modelo 1987 y por el que rechazó una oferta de un millón de dólares que un jeque árabe le ofreció, y donó el 90% de su salario mensual como presidente, destinados a obras de caridad. Sus aportes siempre fueron útiles y orientadores que las reflejó en sus buenos consejos.
Fue fundador del Movimiento de Liberación Nacional Los Tupamaros, y por participar en actividades guerrilleras, fue herido y torturado brutalmente, permaneciendo cerca de 14 años en prisión. Nelson Mandela también estuvo preso por haber luchado contra la segregación racial en su país. Son muchas las personas a las que su búsqueda de la justicia las ha puesto tras las rejas. Sobre esta etapa de su vida comentó: “Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo, fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad”.
Fue el presidente uruguayo que más reconocimiento obtuvo por fuera de las fronteras de su país. Su gestión exitosa en la intendencia de Montevideo lo llevó a la presidencia, algo sin precedentes hasta entonces. Durante su administración el indicador de desigualdad mejoró significativamente y gracias a las reformas económicas que implementó, logró, según la Cepal, disminuir la tasa de pobreza y ser el país de América latina con menos indigencia y el segundo con menos pobreza. Además, registró el nivel de empleo más alto en la historia del país. Así mismo, consolidó una ambiciosa expansión y diversificación energética y ejecutó un exitoso programa de vivienda con ayuda del empresariado para los más pobres. Modernizó el Estado, interpretó el poder y rompió todos los protocolos elitistas. Fue un insistente defensor de los derechos humanos y un constante defensor de la paz, la tolerancia y la unidad latinoamericana.
Mujica descartó por completo la validez de la lucha armada y la guerra. Por esa razón, apoyó el proceso de paz en Colombia. Al respecto dijo: “Una guerra de 52 años no es fácil terminar, se necesita un término de 20 años para construir la paz, involucra la vida de una generación entera”
Mujica se caracterizó por un estilo humanista e informal y demostró que un dirigente con ideología de izquierda, puede gobernar sin cambiar el sistema, sin eliminar la propiedad privada y la libertad de expresión.
En sus últimos años de vida repartió su tiempo de expresidente entre la granja en la que cultivaba flores con su esposa y la promocionaba su pensamiento humanista y ecologista.
Me despido con una de sus frases más emotivas: “La gran crisis no es ecológica, es política (…). Tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir”.
¡Hasta pronto!