Opinión De Mario Benedicto Parra: Visión ideológica – La ideología es consustancial al ser humano; sin ella seríamos poco menos máquinas que se programan para hacer algo sin criterio propio.
Karl Marx concibió a la ideología como el conjunto de ideas que explican cada sociedad, tomando en cuenta que sus relaciones de producción determinan la estructura económica que enrumba su existencia.
La ideología tiene entonces una importancia de primer orden en la medida que todo ser humano, por un lado, es producto de las circunstancias sociales en la que le corresponde vivir; por otro, como ser pensante, puede modificar las circunstancias de su entorno. En esto tiene que ver la conciencia social desarrollada y la prevalencia de ideales más profundos.
De ahí que resulte contradictorio, a manera de ejemplo, decir que no se tiene ideología, que no es de derecha ni de izquierda, siendo que ésta engendra al conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, de una colectividad o de una época.
Que algunos políticos hábiles o mercaderes de la política en Colombia conciban que la gente no vive de ideologías, sino de trabajar y trabajar, equivale a reducir a las personas a un plano mecánico y hasta utilitario, además de despreciar su inteligencia. En ese sentido y por mi profesión me siento obligado a opinar sobre ello. Veamos:
Los seres humanos tenemos una forma particular y consciente de ver e interpretar el mundo que nos rodea. Cuando las personas se organizan en comunidades (pueblos) adquieren sentido de pertenencia y toman decisiones, porque la base tiene una ideología, una forma de ver las cosas, una cosmovisión propia. Así, pueden inclinarse a tomar decisiones estratégicas como a mantener un determinado sistema social, político, económico o cultural, o bien, transformando de manera gradual, pacífica y progresiva bajo las reglas del sistema democrático. Vale decir, permanecer en el statu quo o avanzar hacia el progresismo.
Cuando las personas tienen una visión ideológica de las circunstancias sociales, escogen vivir, ya sea por aceptación o por imposición, bajo los parámetros de ciertas doctrinas. Por eso es que históricamente se puede hablar de fascismo, nacionalismo, liberalismo, capitalismo, conservadurismo, anarquismo, socialismo, feminismo, comunitarismo, ecologismo, mercantilismo, en fin, de los sistemas alrededor de los cuales las personas escogieron vivir o son obligadas a hacerlo.
Quien asevere que no es de derecha o de izquierda, es de una pasmosa ingenuidad o de una ignorancia supina. Estoy convencido de que si un representante de la clase política desestima algo tan relevante como la ideología en el ser humano, tampoco podrá hacer un abordaje correcto a conceptos como el de la “democracia”.
Valga decir que hay mucha hipocresía en el uso de las ideologías sobre todo porque se usan las moralistas para lograr lo que pretenden las cínicas y porque las que se sitúan en un punto intermedio comolas del centro político, terminan mezclando idearios contradictorios y mintiendo en ambas direcciones para dominar almas mecanizadas.
Hay temas de enorme trascendencia para los colombianos que no se deben ideologizar: Los derechos humanos, la reivindicación de los derechos laborales, los derechos a la salud, la paz y la participación democrática.
CODA: Los últimos indicadores económicos, desvirtúan el argumento de que Colombia va mal. Miremos algunos temas: La inflación llegó al 5.16% en abril de 2025 cuando en el gobierno anterior estuvo por encima del 13.12 %; la tasa de desempleo en abril de 2025 alcanzó el 9.6% y en el gobierno anterior cerró en el 11.2 %; las tasas de interés de los créditos bancarios para abril de 2025 cerraron en el 9.25%, en el gobierno anterior se situó en el 12.5%; el crecimiento económico cerró en 2024 el 2.3 %, Colombia fue una de las economías con mayor crecimiento económico en el mundo, por encima de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea y a mayo de 2025 cerró en el 2.7%. Estos indicadores hablan por sí solos, nuestra economía, como se puede apreciar, va por buen camino.
¡Hasta pronto!