La Gobernación del Huila y el Ministerio de Minas y Energía firmaron un convenio que marca un paso significativo en la transición energética del departamento. Se trata del plan piloto del programa “Colombia Solar para la Economía Popular”, mediante el cual se instalarán 95 unidades fotovoltaicas en igual número de tiendas de barrio: 50 en Neiva y 45 en los municipios de Rivera, Campoalegre, Aipe, Villavieja y Baraya.
Este proyecto, con una inversión total de $3.287 millones, cuenta con $1.900 millones del Fondo de Energías No Convencionales (FONAGE) del Ministerio y $1.387 millones por parte de la Gobernación, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico. Se estima que estas unidades producirán 285 KW de energía y evitarán la emisión de 120 toneladas de CO₂ al año. Además del impacto ambiental, el beneficio económico para las tiendas es directo: podrán cubrir su consumo energético y, en algunos casos, vender los excedentes a la Electrificadora del Huila.
Paralelamente, la empresa CME, sucursal Colombia, recibió licencia ambiental para construir un parque solar en la vereda Hato Nuevo, en el municipio de Villavieja. Este proyecto ocupará 286 hectáreas y tendrá la capacidad de generar 200 megavatios, energía suficiente para abastecer a 250.000 familias. Se estima que contribuirá con la reducción de 1,5 millones de toneladas de CO₂, un aporte ambiental de grandes proporciones.
Estos esfuerzos ubican al Huila como un actor clave en el desarrollo del clúster de energía sostenible en Colombia. Como señaló el secretario de Desarrollo Económico, este tipo de iniciativas no solo representan una mejora ambiental, sino también una oportunidad para reducir las tarifas de energía hasta en un 50%, beneficiando directamente a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, es oportuno recordar que el Huila tiene un potencial aún mayor. El desierto de la Tatacoa, con 330 km² de superficie, es una de las zonas con mayor radiación solar del país y podría convertirse en el epicentro de generación solar, no solo para Colombia, sino también para la exportación de energía a países vecinos.
Además, por su ubicación entre las cordilleras Oriental y Central, el Huila posee un sinfín de ríos y quebradas que descienden hacia el Magdalena, lo que abre la posibilidad para el desarrollo de microcentrales hidroeléctricas sin necesidad de represar, como lo hizo en su momento la misma Electrificadora del Huila con proyectos pioneros como los de los ríos Íquira, Fortalecillas y la quebrada Las Damas en Garzón, que siguen generando energía tras más de 50 años, sin causar impactos ambientales significativos.
Hoy más que nunca, las microcentrales y los parques solares en el desierto de la Tatacoa se perfilan como una de las grandes oportunidades estratégicas para el futuro energético del Huila. Aprovechar estos recursos con inteligencia, responsabilidad y visión de largo plazo, es clave para construir un departamento más autónomo, competitivo y comprometido con el planeta.