Opinión De Mario Benedicto Parra: Escuchar y reflexionar – La predisposición a reflexionar, siempre necesaria, es imprescindible en época de crisis. Sordo sería yo si no escuchase la voz de mis paisanos que, cansados, se juntan para el reclamo ante la difícil situación que atraviesa el sector arrocero en Campoalegre y en el país entero. Ciego sería si no viera y entendiese que este cansancio exige una respuesta inmediata de la clase política. Una respuesta valedera, pues los tiempos se acortan como se agrandan los motivos de sus propuestas. Tengo claro que la obcecación en el hombre político es imperdonable, por ello he optado por cumplir a rajatabla, antes de accionar, con esta premisa: Escuchar y reflexionar.
Los productores de Campoalegre y demás regiones arroceras del país, hablan de precios del arroz por debajo de los costos de producción, de importaciones masivas de arroz desde Estados Unidos, Perú y Ecuador, del contrabando, del monopolio de los molinos y de competencia desleal que está arrinconando el arroz nacional.
He escuchado, de sectores de la clase política, también respuesta a mi juicio irreflexivas: “Todos los colombianos somos los responsables de esta crisis”, incluyendo claramente al pueblo entero. Una verdad a medias, ya que son dos responsabilidades distintas. Le compete al político, elegido por los votos, la obligación de legislar o gobernar en el nombre de la Nación y sus habitantes. Y a la ciudadanía la de exigir que sus mandatos se cumplan. La ciudadanía, entonces, dio ya el primer paso. Y me pregunto entonces, ¿qué ha hecho la clase política del Huila frente a este problema?
El ciudadano común, que está dejando de serlo, no es responsable directo de la crisis. Está cumpliendo su rol, está reclamando, está reclamándole a la clase política lo que no le reclamó antes a los gobiernos de Gaviria, Uribe, Santos y Duque, que alimentaron políticas neoliberales y cometieron el error de suscribir tratados de libre comercio con cláusulas abusivas e injustificadas en perjuicio de los agricultores colombianos.
La clase política fue en gestiones anteriores, sin lugar a dudas, responsable de lo que pasó y pueda pasar. Esta es la naturaleza humana el cometer errores y en ella la capacidad de revertirlos. Tomo como mías las palabras de quien dijo: “El hombre no hace siempre lo que quiere, pero es siempre responsable por lo que hace”.
La familia arrocera sufre hoy el peligro de disolverse en la desolación: Hijos que ya no quieren cultivar la tierra y padres que no pueden contenerlos. Hombres y mujeres que se preguntan ¿Qué hacer, si lo único que sabemos es cultivar arroz? Estas preguntas, sumadas a muchas preguntas más ponen al sector arrocero a reflexionar, comparable a la de un enfermo que pide a gritos salir de terapia intensiva para ponerse en franca recuperación.
¡Hasta pronto!