Opinión De Mario Benedicto Parra: “Sólo le pido a Dios”– Hago mención a la letra de la canción “Sólo le pido a Dios” del músico argentino León Gieco,interpretada por Mercedes Sosa, por considerarla muy profunda por su contenido y mensaje,mucho más cuando estamos viviendo en una época de mucha violencia, egoísmo y soberbia.
El llamado que nos hace esta canción es que no permanezcamos indiferentes, insensibles ante
las cosas dolorosas que ocurren alrededor nuestro.
El canto de Mercedes Sosa es una invitación a reflexionar en esta Semana de Pascua sobre la
realidad del mundo y a no permanecer indiferentes ante los problemas y conflictos sociales.
Las imágenes de la Franja de Gaza, por ejemplo, son impactantes, presentan la cruda
realidad de la guerra, el hambre y la miseria.
Esta canción nos hace reflexionar sobre el daño que causa la violencia en las personas y en las
naciones. La guerra se compara como un gran monstruo que aplasta a sus víctimas sin ningún
sentimiento de piedad y misericordia. “La guerra es un monstruo grande y pisa fuerte toda la
pobre inocencia de la gente”, expresa la canción. Esta es una gran verdad que vemos en la
actualidad y el resultado lo paga la sociedad porque la guerra siempre genera injusticia y dolor;
y el dolor lo pagan los que no tienen nada que ver, los inocentes. Las guerras generan la
muerte innecesaria de personas que se ven obligados a luchar. Es por eso que debemos ver
más allá de lo que nos muestran y entender lo que pasa realmente. Todo lo que hagamos en el
presente va a tener consecuencias en el futuro y por eso mismo, no nos debe ser indiferente.
Las injusticias tampoco nos deben ser indiferentes. Personalmente pienso que ninguna
injusticia social debe ser indiferente, ya que los problemas que afectan a los demás nos afecta
a nosotros también.
Desde este espacio de opinión, debo incidir en la enseñanza de valores como la justicia, la paz
y la solidaridad y en la búsqueda de caminos para resolver situaciones de conflictos, caminos
como el diálogo, la paz, el perdón y la reconciliación. Por otro lado, darnos espacios de
oración pidiendo por la paz en el mundo, en nuestra patria y en las familias.
Yo también sólo le pido a Dios que no permita que seamos indiferentes ante los demás ni
pensemos solo en nosotros mismos. Que, con la ayuda de nuestro Padre, busquemos entre
todos poner en práctica el amor al prójimo, poniéndonos en el lugar de ellos y dejando de lado
nuestra indiferencia ante lo que ocurre.
Que Dios nos bendiga y nos dé fuerzas para caminar a su encuentro de la mano de quienes
necesitan de Él.
¡Hasta pronto!