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Opinión De Mario Benedicto Parra: La mentira como arma política (parte 3)

Opinión De Mario Benedicto Parra: La mentira como arma política (parte 3) –  Inclinarse por la mentira disfrazada de verdad es una estratagema horrible porque tiende al engaño sistemático. Escandalizarnos y horrorizarnos ante la verdad desnuda, nos lleva al desprecio de la verdad. Es más fácil engañarnos a nosotros mismos, instalarnos en la apariencia, no esforzarnos por descubrir las trampas. La verdad es a veces dolorosa y preferimos ignorarla.

Una mentira por pequeña que sea hace que se pierda la confianza y puede arrojar dudas sobre verdades anteriores haciendo que nos cuestionemos sobre lo que creíamos verdaderas.

En efecto, se suele mentir para conseguir tramposamente algún beneficio, un buen fin no justifica unos medios injustos o ilegales. No todo vale ni en la política ni en la vida; no se puede aceptar que la política utilice la mentira para defender intereses de partido o intereses particulares. Los ciudadanos no podemos quedarnos impasibles, hay que denunciar la mentira. 

Considero que la educación consiste en proveer a las personas de poderosos detectores de mentiras. Las más sutiles requieren de un grado de exigencia en el análisis, de un mecanismo más preciso. Ese detector está construido de una información abundante, con un nivel de exigencia lógico y riguroso, con sólida capacidad de análisis y con una atención minuciosa a lo que sucede en la realidad.

Estar sobre aviso es muy importante. El filósofo griego Anaxágoras, dijo: “Si me engañan una vez no es culpa mía, si me engañan muchas veces, sí lo es”. Hay que pasar, como decía el pedagogo brasileño Paulo Freire, de una mentalidad ingenua a una mentalidad crítica.

Es importante también leer. Y saber a quién se lee. Es fácil comprobar en los medios desde qué perspectivas se puede analizar la realidad. Hay expertos analistas políticos que ayudan a detectar mentiras, sus análisis son tan lúcidos y exigentes que pueden ayudarnos a descubrir los trucos de los ilusionistas mentirosos.

Ayudemos a los políticos con la vigilancia y con la exigencia, no con la complacencia y la adulación. Ellos harán bien en ejercitar la autocrítica y en abrirse a la crítica honesta.

¡Hasta pronto!

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