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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: Cuestión de perspectiva

Opinión De Mario Benedicto Parra: Cuestión de perspectiva – Concluí de leer la novela del escritor español Luis Landero, titulada “Absolución”. Creo que Landero maneja el lenguaje castellano con la precisión de un orfebre, la elegancia de un artista y la riqueza de un sabio. Cuando le leo, tengo la sensación de que construye las frases con tanta magia que no me importa la intriga de su novela o el contenido de sus ideas, sino el modo con que las cuenta. Es un malabarista del lenguaje. En cada una de sus páginas podríamos encontrar ejemplos de que hay muchas formas de ver la realidad, de interpretar los hechos, de vivir la vida.

He aquí un ejemplo:

“El señor Levin se encerraba a menudo en un hotel en horas de la noche y los empleados se preguntaban qué podía hacer en el hotel a aquellas horas intempestivas, era un misterio. Las últimas veces se encerró allí durante mucho tiempo y al final salió pálido, vacilante, caminando con lenta y torpe solemnidad, saludó con la mano y se fue”.

Seguramente sufre de insomnio y viene aquí a matar el rato”, dijo el guarda de seguridad. “Está muy solo”, dijo un botones. “Está muy enfermo y alarga así el tiempo que le queda”, dijo un camarero. “Tiene una historia muy triste que nadie conoce”, dijo el administrador”.

Todos ven una versión diferente. Gracias a las interacciones podemos enriquecernos mutuamente, tenemos visiones distintas de la realidad y de la vida y, gracias a esa visión diversa, cambiante, podemos aproximarnos a la verdad.

Hay que dudar de lo que se cree y de lo que sabe. Muchas personas nunca se interrogan, nunca dudan y por eso es difícil descubran que hay otras verdades. Cada uno tiene un cristal con una graduación óptica distinta, y cuando mira con el cristal de otra persona no ve, y si ve, observa la realidad distorsionada. Creo que la duda es un estado incómodo, pero la certeza es un estado ridículo.

Cada uno tiene una visión de las cosas, no existe una sola forma de verlas. Si las ponemos todas juntas podremos tener una versión más rica y rigurosa de la realidad. El problema se produce cuando uno pretende imponer a los demás su forma de ver las cosas y cuando quienes se consideran propietarios de la verdad, dan por hecho que todos los que piensan de forma diferente están instalados en el error.

Coda. Mentir es una forma de corrupción. El pasado 29 de junio, Abelardo de la Espriella afirmó que el BID había destinado 60 millones de dólares no reembolsables para apoyar el empalme con el Gobierno saliente de Gustavo Petro.

Pocos días después el BID desmiente la versión de ADLE y aclaró que los 60 millones corresponden a proyectos de cooperación técnica previamente aprobados y actualmente en ejecución.

Es claro que el anuncio del presidente electo fue una burda mentira. Quien aspira a dirigir un país debe actuar con transparencia. Cómo confiar en funcionarios que mienten.

¡Hasta pronto!

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