COLUMNA DE OPINION: EL “TRIUNFO” DE LAUNIDAD REGIONAL

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alejandra cabrera

De lo escrito en los últimos días sobre los resultados de las elecciones atípicas a la Gobernación del Huila del pasado 14 de abril, muchos personajes los presentan como un triunfo de la Unidad Regional. Algunos no compartimos ese análisis tan optimista. Los hechos indican que más que un triunfo para la Unidad Regional, representaron una derrota para la manguala tradicional.

Alcanzando 119.555 votos, la Unidad Regional no pudo superar los alcanzados por el mismo candidato Iriarte en las elecciones del 2011, donde consiguió 142.017 votos, sin todos los apoyos que ahora tenía. Esto deja entre ver qué tan poco aportó la unión y que un buen sector de la población huilense no ve con buenos ojos ni al candidato electo ni a la manguala que armaron los partidos de la Unidad Nacional, esta vez con el apoyo de los progresistas.[1]

En municipios conservadores como Isnos, Oporapa, Pital, Saladoblanco, Santa María y Timaná ganó el voto en blanco, lo que muestra, no un simple resultado religioso, como se ha hecho ver, sino un resultado político, demostrativo de su gran inconformidad frente a la aplicación de políticas como la cafetera.

Pero más allá del titular en los medios: “Carlos Mauricio Iriarte le ganó al voto en blanco en el Huila”, es necesario precisar bajo qué circunstancias se dio este resultado. Los 77.303 votos en blanco no solo fueron históricos, pues en la anterior elección apenas fueron 16.903, sino que se lograron también sin la gran maquinaria politiquera con la que sí contaba la Unidad Regional. Además, no se puede olvidar que en plena campaña, el Consejo Nacional Electoral prohibió la propaganda por el voto en blanco.

Reinó el abstencionismo. La participación fue de apenas el 27.95%. Esta apatía deja mucho para reflexionar, pues denota que la verdadera Unidad de los huilenses estuvo en contra de las políticas tradicionales, con sus prácticas clientelistas y sus nefastas consecuencias. Fue por eso que la Unidad Regional solo obtuvo alrededor del 16% de los votos de las personas aptas para votar en el departamento.

La campaña politiquera de la Unidad Regional repartió desde motos hasta computadores en Neiva
Por lo que se vio en la campaña y lo que se ha visto hasta ahora como gobernador, parece que no es mucho lo que hará Iriarte para cambiar el sentimiento de hastío. El día de las elecciones, como lo reportó La Nación[2], se repartieron almuerzos por votos y se vio toda clase de prácticas politiqueras. Y en cuanto a su gabinete, parece que a la hora de “repartir la torta”[3] como que se le olvidó aquello de que él “nunca ha hecho un pacto de burocracia”[4], por no decir que no es la mejor muestra de “cambio” y “cero tolerancia a la corrupción”. Vemos allí a los políticos de siempre y, lo que es peor, algunos con sanciones o investigaciones en contra, como Tania Beatriz Peñafiel España, quien encabezará la Oficina de Infancia y cuenta con procesos en la Procuraduría. Repiten las mismas prácticas que criticaban.

Para completar el cuadro, lo que le espera a Iriarte y a la Unidad Regional en la Gobernación no es nada sencillo. La coyuntura en el departamento es compleja y el corto tiempo que tendrá como gobernador no es el mayor factor en contra, y ni siquiera el hecho de que su periodo estará atravesado por dos elecciones, las del 2014 y 2015.

¿Qué hará Iriarte frente a la política económica de Santos? ¿Oponerse a ella? No. Continuar aplicándola. La locomotora minero-energética se seguirá profundizando, lo que unido a la profunda política neoliberal en todos los campos se constituirá en un coctel mortal contra el Huila, un departamento que depende en gran medida de su sector agropecuario, casi una quinta parte de su PIB. Dejo solo uno de los tantos interrogantes: ¿Qué pasará el próximo año cuando se acaben las ayudas logradas por los cafeteros en el reciente paro si las políticas estructurales nacionales no cambian, reviviendo así la crisis cafetera?
Podemos adivinar lo que Iriarte va a hacer si tenemos en cuenta su santismo, su “amarre” a Santos, sus partidos y sus congresistas. En conclusión, después de los resultados del 14 de abril, el Huila no se puede hacer ilusiones de un cambio real con la Unidad Regional en la Gobernación. Esta, al igual que ocurre con Santos frente a Uribe, no representa más que un cambio de cara, pero de fondo más de lo mismo: neoliberalismo, clientelismo, riqueza para unas cuantas multinacionales e intermediarios y pobreza para nuestro pueblo. Afortunadamente, el pueblo opita poco a poco empieza a despertar.

Adenda: No le queda bien al gobernador eso de comprar seguidores en twitter. Compró más de 10.000 durante la campaña, muchos de los cuales ahora lo han dejado de seguir, algo por lo visto usual con estos servicios de venta de seguidores falsos.

Escrito por:

Alejandra Cabrera
Miembro del Polo Joven
Twitter: @Alecabrera28