La Resistencia de los Ricos Empobrecidos

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libardo-gomez-sanchez

libardo-gomez-sanchezResulta bastante difícil reponerse de la pobreza cuando en el pasado se ha gozado de la riqueza, aquellos que no tuvieron dificultades económicas en muchos años y por añadidura les sobraba para disfrutar de delicias que solo el dinero puede conseguir, si la pobreza de repente les sobreviene resulta ser muy dura para quien la deba soportar. La victima de tamaña tragedia suele achacarle la culpa de su lamentable situación a la mala fortuna o a un castigo por pecados cometidos, en fin a muchas razones que regularmente no tienen que ver con la causa verdadera de su bancarrota y terminan asistiendo al culto de alguna deidad para pedir perdón en el más moderado de los casos, porque otros no logran soportar la nueva situación y terminan despidiéndose del mundo terrenal. A medida que se profundiza el modelo de apertura de la economía y las quiebras se multiplican por doquier, comienza a perfilarse una nueva forma de responder a la crisis imperante: la resistencia civil.

De los pasillos del club y los salones de los hoteles de las continuas vacaciones han de pasar a las calles y plazas portando las pancartas que reseñan sus reclamos y señalando a los responsables de sus desgracias, esto solo es posible cuando lo logran entender.

Así los cafeteros ricos debieron bajarse de sus camionetas para acompañar a los recolectores y pequeños finqueros en la exigencia de un precio de sustentación; los mineros de buldócer y draga se aprestan a movilizarse con los barequeros y los artesanales para impedir que de la mano del código minero las multinacionales los desalojen de sus minas y canteras; los industriales de autopartes reunidos con los sindicalistas deberán formar un amplio frente de resistencia a las importaciones desde Corea en virtud del TLC firmado con esa nación; los ganaderos de la Costa Caribe otrora beneficiarios del poder del Estado tendrán que agruparse con los del doble propósito, pequeños productores de la zona Andina si quieren que su carne y su leche no pierdan el mercado nacional con la llegada de lácteos y cárnicos provenientes de Europa y los Estados Unidos; todas las actividades económicas de origen nacional no monopólico terminarán en la disyuntiva de sucumbir al embate de la competencia extranjera apoyada por el gobierno o sobrevivir apelando al pataleo en colectivo porque en solitario no es viable. Muchos novelones a la inversa podrían resultar, de imponerse la recolonización.