Escrito Por: Diego Manrique – Columnista Campoalegre Noticias
Martin Niemöller, ofreció un bello poema, gestado en épocas difíciles, en las que en Alemania se consolidaba el régimen nazi. En esta breve, pero muy lógica composición, el autor observa con amargura e impotencia el silencio de las mayorías, dominada por el miedo y la inoperancia de sus gobernantes.
Las situaciones han cambiado, al menos en occidente los regímenes totalitarios, con sus funestos resultados, se encuentran extintos y solo viven en los anales de la historia, no obstante la causa que provoco tanto dolor nos ronda, la cual no es otra que el silencio de las mayorías.
Por desventura, el silencio en nuestro municipio, ha permitido que muchos fenómenos pululen sin control y el fenómeno más visible es la violencia, el cual no tiene distingos de raza, credo, ni posición económica. Los problemas cuando se ignoran o menosprecian tienden a empeorar, es por ello que la ciudadanía no puede caer en explicaciones cómodas, como el de justificar la criminalidad, con falsas premisas y razonamientos, que no resisten el menor análisis, o con murmuraciones en las sombras del anonimato. Justificar un crimen por razones, nos termina colocando a todos en la orilla de los perpetradores.
Que la sociedad se consuele con razones cómodas, no soluciona el problema, al contrario lo fomenta y lo tolera. Contrario a ello, cuando se ejerce efectivamente la ciudadanía, no solamente a través del voto, sino con organización, exigiendo de las autoridades el cumplimiento efectivo de sus funciones de manera permanente, se podría tener la oportunidad de superar fenómenos como el descrito; de otra forma la autoridad solo servirá para convocar consejos de seguridad y hacer levantamientos de cadáveres.
El individuo debe despertar de este letargo y unirse en una sola voz, junto con la sociedad, en contra de cualquier manifestación de violencia o cosa que le perjudique, solo si se visibiliza el problema y se ejerce un control efectivo de las instituciones, se tendrá la oportunidad de menguar la violencia que nos azota a todos, de otro modo solo nos queda seguir impávidos y esperar el turno, como lo decía de forma sabia el autor citado:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté,porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar.”
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