Esta mañana me desperté con el cantar de los pájaros en mi ventana, los que no había escuchado desde hace 28 días, cuando estuve fuera de casa.
Uno de mis sueños siempre fue conocer el viejo continente, lo que logre gracias a Dios y a la organización de mi esposa, que resulto mucho más efectivo de lo que imagine.
Viajar a Europa no resulta tan costoso como uno se lo imagina, si planeas tu viaje y tienes la información adecuada, un pasaje ida y vuelta te puede costar entre $ 1.800.000 y $ 2.000.000, Bogotá a Madrid; eso es lo más costoso del viaje, es resto es buscar buenas promociones en los trenes, vuelos internos y hoteles en Europa.
En nuestra travesía que duro 28 días, conocimos 5 países y 15 ciudades.
De Madrid, me impresiono el sistema de transporte, es totalmente público funciona a la maravilla, hay tres sistemas de transporte urbano: tranvía, buses estilo transmilenio y tren, lo que significa que transporte de un extremo a otro de la ciudad es muy rápido, y una cosa muy curiosa, los horarios son exactos y extremadamente cumplidos, de un tren a otro no hay más de 3 minutos, eso me pareció genial; De esa manera funciona todo el transporte público en toda Europa, incluyendo en servicio de transporte de una ciudad a otra la que realizamos en trenes que viajan a 300 km por hora, y son muy cómodos, eso hace que los tiempos para viajar de una ciudad a otra sea muy rápido y que se descongestionen las vías.
Un tren tiene 11 vagones y algunos tienen 2 pisos, lo que significa que un tren moviliza, para compararlo de alguna manera con Colombia 22 buses en un solo viaje.
Pensaba mientras viajaba en esos trenes, como sería mi país con un sistema de transporte tan eficiente y porqué los políticos de turno no lo han adoptado, si construir y mantener una vía de tren resulta muchos más económico que las vías tradicionales, las cuales cuestan alrededor de mil millones de pesos por kilómetro, seguramente hay muchos intereses económicos… quienes serán los dueños de las tractomulas, buses y camiones que transitan por las vías.
A estar en Europa, lo que más extrañamos fue la alimentación, la mayoría de los productos son enlatados y resulta muy difícil encontrar productos naturales, además de los altos precios, pues en ciudades como Venecia Italia un capuchino te cuesta $ 12.000, entonces se imaginaran el resto.
También extrañamos la amabilidad de los Colombianos, la cortesía, el calor humano y todas esas cosas que solo se ven en Colombia, la celebración de la navidad, las novenas, el pesebre, el arbolito y la cena de año nuevo, pues nada de eso se celebra en Europa.
A pesar de todos los defectos que tenemos los colombianos, nuestro país es único, y cuando se viaja realmente comprende por qué somos el segundo país más feliz del mundo; hacemos de los momentos más difíciles de la vida un chiste, reímos por todo, recuerdo cuando hacíamos la fila para subir a la torre Eiffel a – 5 grados de temperatura y éramos los únicos que reíamos a carcajadas, obvio todos las demás personas nos miraban raro, éramos colombianos.
Un colombiano por más humilde que sea te recibe con una sonrisa, una gran diferencia con los europeos en especial los Alemanes quienes ni te miran a los ojos, son tan fríos como su clima, recuerdo con asombro el 31 de diciembre que pasamos en Franfurk Alemania, fue el único día que vi a los alemanes reír y saludar, después de estar bajo los efectos del alcohol y en medio de la euforia que producía el permitirles quemar pólvora sin ninguna limitación orillas del rio Main como es tradición, pólvora que se compraba en supermercados como cualquier producto, situación extraña en medio de un país con exceso de control y autodisciplina característico de los alemanes, ese día lo compare con la película la “Purga” en donde le daban al ciudadano un día al año para hacer todo lo que fuera ilegal, y de esa manera desahogar todas sus emociones reprimidas, al día siguiente todo volvió a la normalidad, parecían de nuevo maquinas ambulantes.
A propósito de Alemania, llamó mi atención su autodisciplina, cuando usas el tren urbano no hay quien controle que hayas pagado el boleto, sin embargo nadie se sube sin pagarlo, y en el supermercado había una opción de pago donde tu registrabas el pago de los productos y pagabas con tarjeta de crédito sin ningún control; pensaba… en Colombia es sistema quiebra.
En mi concepto las ciudades más hermosas sin duda fueron Paris Francia y Florencia Italia, ambas con construcciones tan majestuosas que hablan de su historia, museos, esculturas en fin hay que conocerlas, como dicen en Barranquilla quien lo vive es quien lo goza.
Después de ese largo y muy hermoso viaje quede convencido nuevamente que Colombia es un paraíso, al que debemos aportar cada uno para hacerlo mejor cada día, lleno de climas diversos, naturaleza, gente única, biodiversidad, verraquera y más.
Escrito por: Hector Repizo
