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Opinion

Editorial | El ruido se salió de control en el Huila

Mientras en Colombia ya existe la Ley 2450 de 2025, conocida como la Ley Contra el Ruido, en muchos municipios del Huila pareciera que la norma aún no existiera. Las calles de Neiva, Campoalegre, Garzón, Pitalito, La Plata y otros municipios siguen siendo escenario diario de motocicletas con escapes modificados, establecimientos con música a alto volumen y una contaminación auditiva que afecta la salud y la tranquilidad de miles de ciudadanos.

La pregunta es inevitable: ¿por qué no se está aplicando la ley?

La Ley 2450 obliga a las autoridades municipales a regular y controlar la contaminación sonora. Incluso permite la intervención de la Policía sin necesidad de sonómetros en todos los casos, utilizando testimonios, videos y evidencia directa para actuar contra quienes alteran la convivencia ciudadana. Sin embargo, en la práctica, el ruido sigue creciendo sin controles efectivos.

Hoy el principal problema en muchos municipios del Huila son los motociclistas ruidosos. Escapes modificados, aceleraciones innecesarias en zonas residenciales y competencias clandestinas se han convertido en una pesadilla para adultos mayores, niños, estudiantes, trabajadores y pacientes en centros médicos. El ruido excesivo no es un simple fastidio: afecta la salud mental, altera el sueño, aumenta el estrés y deteriora la calidad de vida.

Resulta contradictorio que mientras el Gobierno Nacional sanciona una ley para proteger la salud pública y el medio ambiente, en los territorios no existan operativos permanentes ni campañas contundentes para hacerla cumplir. La ciudadanía siente abandono y falta de autoridad.

Los alcaldes del Huila no pueden seguir ignorando esta problemática. La ley exige acciones concretas y planes de gestión acústica, especialmente en municipios con alta concentración urbana. No se trata de perseguir ciudadanos, sino de recuperar el respeto por la convivencia.

Es urgente que las administraciones municipales, las secretarías de gobierno y la Policía Nacional implementen controles reales contra el ruido excesivo, especialmente en motocicletas con modificaciones ilegales. La tolerancia frente a esta problemática solo está profundizando el desorden.

En el Huila, el derecho al descanso también debe ser respetado.

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