Editorial: Vacunarse hoy para no lamentar mañana – El Huila vuelve a estar en alerta. La confirmación de un episodio de fiebre amarilla en el municipio de Palermo, tras el hallazgo de un mono nocturno fallecido que dio positivo al virus según el Instituto Nacional de Salud, no es un dato menor: es una señal de advertencia que no podemos ignorar.
La fiebre amarilla no es una enfermedad del pasado. Está activa en la Cordillera Central y el riesgo de que pase del entorno selvático al urbano es real. Hoy Palermo apenas alcanza un 62% de cobertura de vacunación, muy lejos del 90% recomendado para garantizar protección colectiva. Esa brecha es, en términos simples, una puerta abierta al virus.
El panorama regional agrava la preocupación. En Tolima ya se registran 25 casos y 14 fallecidos en lo corrido de 2026, la mayoría en personas no vacunadas. Las cifras no son frías estadísticas: son vidas truncadas que pudieron salvarse con una vacuna gratuita, segura y eficaz.
Las autoridades han sido claras: si aparecen casos humanos en el Huila, podrían cancelarse ferias, fiestas y eventos masivos en todo el departamento. No se trata solo de salud pública; hablamos también de impacto económico, cultural y social. La prevención hoy es la garantía de que mañana podamos celebrar sin miedo.
Conviene recordar algo fundamental: los monos no son culpables, son víctimas. Actúan como centinelas naturales que alertan sobre la circulación del virus. Manipularlos o agredirlos no solo es injusto, sino peligroso. Ante la presencia de primates enfermos o muertos, lo correcto es reportar a las autoridades y evitar cualquier contacto.
La herramienta más poderosa que tenemos está al alcance de todos: la vacunación. Una sola dosis brinda protección de por vida. No hay excusas válidas frente a un riesgo que ya está tocando nuestras puertas.
Es momento de actuar con responsabilidad colectiva. Revisar el carné, acudir al punto de vacunación más cercano, eliminar criaderos del mosquito transmisor y compartir información verificada puede marcar la diferencia entre la contención y la tragedia.
El Huila no puede esperar a contar víctimas para reaccionar. Vacunarse no es solo un acto individual: es un compromiso con la familia, con los vecinos y con todo el departamento.
Hoy la decisión es simple. O prevenimos juntos, o lamentamos juntos.