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#EditorialCentroNoticias : El concejo municipal, la fuente de la que todos quieren beber

#EditorialCentroNoticias : El concejo municipal, la fuente de la que todos quieren beber – Los Concejos Municipales tanto en la Constitución de 1991 como en las reformas que han incrementado y fortalecido su papel, lo han definido como una Corporación Político-Administrativa, y encargada del ejercicio del Control Político sobre la administración municipal, pero fue a raíz del incremento de sus periodos y el pago de los horarios por sesión, que generó su degradación, manteniéndose a la sombra de las administraciones, tan sólo cobrando protagonismo por los escándalos de algunos de sus miembros, con lo cual el nombre de concejal sea sinónimo de corrupción, desgreño administrativo y sinvergüencería. Pese a ello, es una tendencia nacional que cualquier ciudadano quiera pertenecer a esta corporación y las listas inscritas para las próximas elecciones estén atestadas de personas que buscan una alternativa laboral o económica, muy lejos de su vocación de servicio y de ser el ejercicio puro de la Democracia desde lo local.

En el caso de esta región Huilense la situación es deplorable, muy lejos se ven aquellos días donde la majestad de la corporación era respetada por todos, que la dignidad de Concejal la ostentaban hombres y mujeres líderes en sus gremios o comunidades, realizando esta labor con la única gratificación de servirles a sus electores en busca de mejorar su calidad de vida, de igual manera con el fortalecimiento de los partidos políticos eran las grandes casas como la Ferro o Tovar quienes en consenso organizaban sus listas para que fueran las personas disciplinadas y con mayor compromiso social las elegidas para esta loable labor y hasta entonces todo era ad honorem, posteriormente fueron elegidos importantes profesionales que ponían al servicio del pueblo sus conocimientos en diferentes disciplinas contribuyendo al desarrollo del municipio, por amor a su tierra natal, luego con la intensificación del conflicto armado interno del país, declarando objetivo militar a los Alcaldes y miembros del concejo, evidenciándose en los hechos de terror ampliamente conocidos contra estos servidores en Campoalegre en el año 2002 cuando las Farc asesinaron el alcalde de Campoalegre Luis Antonio Motta y dos concejales, así mismo  la masacre de los concejales de Rivera el 27 de Febrero del años 2006, generaron una desbandada de estos líderes y profesionales a causa del inminente riesgo para sus vidas y de sus familias al pertenecer a estas entidades.

Ante este panorama surgieron jóvenes promesas de la política local con ética y compromiso social, pero a la par, llegaron personajes que mercantilizaron el papel del Concejo ante las discusiones de proyectos de acuerdo puestos a consideración del ejecutivo, sin mencionar el cobro por el voto para elegir al secretario de la corporación y a los aspirantes a la Personería Municipal; sumado a esto, las medidas de protección traducidas en celulares de alta gama, vehículos, arriendos y escoltas, mostraron ante la comunidad que cualquiera puede ser Concejal del municipio y que esta investidura daba estatus y reconocimiento social además de ser rentable financieramente, puesto que se volvió común, que estos llevaran una vida de excesos con licor, cabalgatas, tiros al aire, prostitución, persecuciones y riñas callejeras incluidas, pagados con los recursos de su seguridad, con los pagos recibidos por favores políticos, además de sus honorarios, pero todos a costillas de los dineros  públicos, que viene del bolsillo de todos.

En las tres últimas elecciones hay un aumento considerado de candidatos de todos los tipos en en Campoalegre  para el año 2007  se registraron  9  listas con 70 candidatos en total, en el año 2011   igual cantidad de listas pero 109 candidatos, en el  año 2015 aumentaron a  11 listas con un total de 134 candidatos, en este año se inscribieron 148 candidatos de 13 listas evidenciándose un incremento constante de ciudadanos a ocupar estas curules, los cuales deben tener en cuenta que para el año 2020 el valor de los honorarios por sesión se estima en un valor de  130.000 pesos, de los cuales se pagarán anualmente setenta (70) sesiones ordinarias y hasta veinte (20) sesiones extraordinarias lo que equivaldría a un total de 11.700.000 que en plata blanca serían 975.000 pesos mensuales para cada concejal, cifra que no es proporcional al afán de muchos por llegar a esta corporación.

Este 27 de octubre se debe hacer la siguiente pregunta ¿Qué papel estratégico puede jugar un concejal en el actual contexto para nuestro municipio?, sin duda cada concejal que resulte elegido podría hacer un gran aporte a la construcción cívica:

  • Ejerciendo sus competencias para prevenir y denunciar la corrupción.
  • Manteniendo su independencia y renunciando a cuotas burocráticas o coimas.
  • Promoviendo la gobernabilidad como un propósito colectivo.
  • Haciendo un verdadero control a los funcionarios públicos.
  • Dando un buen ejemplo de cultura y respeto ciudadano.

Pero esto requiere gran capacidad técnica y política, voluntad e interés por entender su contexto, las realidades socio económicas del municipio y ejercer su responsabilidad. El reto parece moverse hacia los electores: consiste simplemente en saber elegir bien.

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