El Huila tiene un futuro promisorio para el denominado “oro verde”

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Teniendo en cuenta el enorme potencial que tiene el departamento del Huila para la producción de cannabis, debido a las condiciones agroclimáticas por su ubicación en el valle interandino del Río Magdalena, y el interés de varios empresarios de la región en invertir en este promisorio negocio, el gobierno “Huila Crece” de la mano de aliados estratégicos viene adelantando las gestiones necesarias, para que la cadena de Cannabis medicinal y cáñamo industrial sea reconocida a nivel nacional, como lo expresa el ingeniero ambiental Rodrigo Rodríguez Bocanegra, quien desde la Secretaría de Agricultura viene haciendo acompañamiento a los productores y emprendedores.

“En el tema de creación de cadena venimos hace un poco más de un año trabajando, y hoy ya tenemos conformado el Comité de Cannabis Departamental del que hacen parte de empresas licenciadas, y estamos ad portas que el Ministerio de Agricultura nos reconozca como una cadena departamental. Por el momento estamos en el proceso de construcción del acuerdo de productividad y competitividad para darle feliz término a este proceso”.

Reconocimiento, un primer paso

El funcionario igualmente destacó la importancia que reviste avanzar en ese reconocimiento, pues esto facilitaría el acceso de los productores y transformadores a toda la oferta institucional, tanto con el apoyo de proyectos, como el acceso a la banca pública y privada.

 “Ya reconocidos como cadena, el Gobierno Nacional pondrá los ojos en nuestro departamento, y eso nos permitirá acceder a proyectos, y probablemente al acceso de a recursos para impulsar el sector. Lo importante es que las otras entidades aliadas en este proceso como la Cámara de Comercio del Huila, el ICA, el SENA, entre otras, siempre han mantenido su voluntad de trabajar de la mano con nosotros, para concentrar todos los esfuerzos en sacar adelante este renglón productivo”, puntualizó el ingeniero Rodrigo Rodríguez Bocanegra.

A su turno Indira Parra, asesora en asuntos regulatorios de cannabis, sostuvo que, si bien el Gobierno Nacional ha mostrado su interés por avanzar en la legalización de la industria, todavía existen cuellos de botella que hacen que las solicitudes y procesos sean muy paquidérmicos.

“Para mí los cuellos de botella más duros en este momento se encuentran en la emisión de las licencias de fabricación de derivados, el INVIMA desafortunadamente tuvo un ataque Cibernético y esto frenó todas las solicitudes que estaban en curos, tenemos todavía un poco de demoras en las respuestas a través del sistema MICC (Mecanismo de Información para Control de Cannabis), que desafortunadamente es un sistema que presenta muchas fallas y siguen existiendo muchas demoras en las respuestas de este sistema, entonces si yo tengo un problema no puedo solucionarlo a través de esa plataforma, no puedo hacerlo a través de medios físicos, es decir radicación directa ente el Ministerio, sino que tengo que pedir atención a que me ayuden con el soporte MICC y pues eso sigue generando demoras.  Digamos que este ha sido un problema complicado para varias empresas, que junto con la expedición de los cupos para el desarrollo de la industria psicoactiva viene frenando los trámites”, indicó la experta.

La formalización es el camino

No obstante, y pese a estos problemas en cuanto a la lentitud y el costo en los trámites, lo importante es que existe un gran interés por parte de los productores en formalizarse y trabajar en la legalidad. “Hay muchísimo interés, me han consultado muchos cultivadores que dicen – Yo vengo cultivando hace mucho y quiero legalizarme y empezar a vender legal, desafortunadamente es algo que hemos reiterado mucho en varias mesas de trabajo con el Gobierno Nacional y tiene que ver con los costos que hacen casi imposible este proceso, es decir, un cultivador que viene sembrando cannabis hace 20 años y se quieren legalizar, no tiene a la mano los $10 millones  que cubrirán solo la solicitud de una licencia, ni para hacer todo el cerramiento e implementar el sistema de seguridad vigilancia, crear una empresa, crear un sistema sarlaft, y todo lo que nos pide la industria, (…) yo entiendo los requerimientos del Ministerio para poder blindar esta industria naciente de actividades ilegales y evitar que lo que se siembra legalmente, vaya a fines ilegales, pero se ha sido una gran restricción el tema de los costos y todo lo que implica sembrar cannabis de manera legal”, indicó la asesora Indira Parra.

A su turno el empresario huilense Marcelo Fierro Fierro, sostuvo que este renglón productivo que en Colombia empieza a proyectarse como uno de los más promisorios, podría aportar a la nutrición humana y animal con el uso de las semillas de cannabis, a la industria textil con la producción de fibras de la planta de cáñamo, a la medicina y la cosmética con los extractos con el CBD, y a la industria recreativa con el THC. Si a todo esto se le suma la generación de empleo, pues por cada hectárea se requieren 14 personas para las diferentes labores, se convierte en un dinamizador de la economía.