A la hora seleccionar un plato para compartir en familia y revivir las tradiciones, la noche buena no puede hacer falta en la mesa de los opitas
Desde hace 15 años, Lina Fernanda González se dedica a la venta de noche buena en la feria que se realiza cada año en la Plaza Cívica, allí en un stand ubica cada uno de los ingredientes necesarios para la preparación de este manjar, que por estos días es muy apetecido por todos aquellos que llegan al microcentro de Neiva.
“Nosotros empezamos desde finales de octubre a preparar los limones, para que en diciembre cuando los usemos se puedan melar y le den ese toque tan especial a la noche buena”, señaló la mujer.
Cerca de 15 mujeres se agrupan en un costado de esta importante plaza, allí a viva voz ofrecen las brevas, la papaya, la cuajada y las almojábanas, a quienes transitan por el lugar, buscando ya sea llevar los ingredientes para preparar este plato en su casa o llevarla ya lista para servir.
“Nosotros vendemos lo que el cliente necesite, si quiere llevar brevas por libra, el queso los limones, pero también vendemos lo platicos con servido desde 5 mil pesos”, explicó.
Es de recordar que el dulce de Noche Buena, es un plato tradicional que agrupa dulces de breva, papayuela, guayaba y limón, y que van acompañados de buñuelos, almojábanas, achiras y queso.
El postre de Nochebuena es una receta originalmente huilense, pero, con el paso del tiempo, la tradición se extendió a otras zonas de la región y este plato se convirtió en el predilecto para celebrar la Navidad, dar las gracias y compartir una noche con familiares y amigos.
Las responsables de que esta costumbre no haya muerto y haya pasado de generación en generación han sido las abuelas. Ellas, antes de que llegue diciembre, empiezan a reunir los ingredientes y a preparar las recetas, ya sea para ofrecérselas a sus nietos en las novenas o para comercializarlas: en la actualidad, muchas familias prefieren adquirirlas en mercaditos, para asegurarse de tener los sabores más ricos.