Síguenos

Opinion

La Opinión de KellyMar : Los Nuevos 30

La Opinión de KellyMar : Los Nuevos 30 – Las mujeres tenemos que afrontar y superar muchas etapas de cambios en nuestras vidas gracias al sistema endocrino, es decir, las hormonas, desde nuestra primera menstruación hasta la última, siendo esto parte de un proceso evolutivo natural, en el cual hay cambios físicos, psicológicos y emocionales que se experimentan de diferentes formas en cada mujer, ya que considero que cada una es especial y única, por eso no se puede generalizar, tenemos circunstancias en común pero nunca podemos decir que lo que le pasa a la una es igual a lo de la otra en todos los aspectos.

Una de esas etapas que se convierten en “crisis existenciales” es la edad de los 30, pues debido a la cantidad de presiones sociales y juzgamientos que hacen otros de nosotras y los miedos propios, nos empiezan las dudas de quiénes somos, qué hacemos y nuestros sentimientos. Ahora bien, sabemos que es una etapa que viene con cambios, por esto al ser algo nuevo y desconocido generamos resistencia, saliendo a flote nuestras inseguridades infundadas y así la llamada “crisis de los 30”.

Esta etapa de conflicto existencial se caracteriza por vernos feas frente al espejo, sentirnos gordas, encontrarnos canas, descubrir las finas arruguitas, algunos granitos y manchas en la piel, enfrentar que se refieran a nosotras como “señora”, creer que ya debemos ser madres o que ya es tiempo de otro bebé, que debemos estar casadas o al menos en una relación estable, ser profesionales aunque con sueldos bajos o incluso sin poder laborar aún por haber tenido que cumplir con la maternidad o la construcción de una familia a más temprana edad, en fin, me quedaría enumerando muchísimas otras condiciones que se nos vuelven tormentos, porque a los 30 todo se reduce a qué tanto has hecho y no a qué tanto has vivido y disfrutado, se reduce a ese sentimiento de insatisfacción en todos los aspectos de la vida y menospreciarnos nosotras mismas, o peor aún, a criticar otras mujeres por creernos con autoridad por lo que ya hemos hecho y ellas todavía no.

Al cumplir 30 años, tres décadas, 30 primaveras, 30 vueltas al sol, suena como si fuera un montón de tiempo y mirando la cédula con fechas de nacimiento alrededor de los 90’s pensamos “a qué hora pasó esto?”, pues así, en un abrir y cerrar de ojos y sin darnos cuenta también empiezas a recibir preguntas sobre tu vida y proyectos que no tienen respuesta y pareciera que ya deberías tenerlas todas absolutamente claras porque tienes 30 años y no hay espera, ya estás hecha y derecha!

En mi caso personal, tengo unas amigas de casi toda la vida con las que pude compartir esta etapa y nos planteábamos dichas situaciones desde el sentir y experiencia de cada una, nos entendimos, apoyamos y fortalecimos mutuamente llegando a la conclusión que todos estos prejuicios, señalamientos y opiniones, eran eso, solamente ideas vanas que no nos afectarían porque lo único claro y verdadero es que los momentos y las circunstancias de cada mujer en su vida son únicos y especiales como lo mencioné desde un principio, y ante todo prevalece el amor propio y respeto hacia la otra, y la única pregunta que debemos plantearnos a esta edad es si somos felices y estamos haciendo lo que nos mueve a ese propósito en todas las dimensiones de nuestra vida como la personal, de pareja, familiar, profesional, laboral, es decir, en todos los roles que como mujeres desempeñamos en nuestra sociedad sin dejar que esa misma sociedad nos minimice.

Finalmente con esas amigas que soy afortunada de tener a mi lado, aunque realmente están a kilómetros de distancia, decidimos llamar esta etapa como “LOS NUEVOS 30” donde somos una “versión 3.0 recargada” de experiencias, sueños y metas, en la cual si aún no tenemos del todo claro lo que queremos, sabemos muy bien lo que ya no queremos, donde seguimos construyéndonos para mejorar esa versión de sí mismas y donde el grado de incertidumbre por estar solas, no ser madres, no estar laborando, o no ser independientes, por ejemplo, no lo determinará un número más como la edad.

Así que queridas treintañeras la invitación es a no llenarse de dudas angustiosas y a gozarse esta etapa como se disfrutaron sus quince, sus veinte y continúen en este camino de los treinta con paso firme, en tacones o tenis como lo prefieran y estén cómodas, haciéndose más fuertes desde su interior, confiando en su instinto, en esa intuición propia del corazón de una mujer, valorando más ese proceso con todo lo que han vivido y lo que les falta por vivir. Dejen a un lado lo que “debe ser” y solo sean; Mujeres treintonas orgullosas de si mismas un poco más maduras y decididas a ser lo que quieran ser y no lo que otros consideran que es una mujer a los treinta.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion