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Opinion

La Opinión de KellyMar : Máscaras Y Disfraces

La Opinión de KellyMar : Máscaras Y Disfraces   Hace unos días me encontraba en una celebración eucarística en la cual el sacerdote durante su charla empezó a decir que no se debería celebrar ni hacer ningún tipo de alusión disfrazándose en esta temporada de Halloween, prácticamente el tono de decirlo fue de prohibición e imposición absoluta desde su punto de vista radical y en contra de la mencionada festividad, a lo que él mismo se refería como una fecha para hacer tributos al diablo, satanás, lucifer, o como sea llamado y conocido el temible personaje. No desconozco el lado oscuro, mítico y misterioso que se envuelve alrededor del 31 de octubre, pues son creencias infundadas de la misma religión o de las tradiciones ancestrales donde se necesita que haya un culpable y un lado maligno para justificar y convencer de venerar el otro lado que se considera bueno. Así mismo leía en un reconocido medio de comunicación la opinión profesional de expertas psicólogas, quienes recomiendan que los niños y hasta los adultos se disfracen sin importar incluso el personaje, ya que esto permite la exploración de roles y enfrentar miedos, además de otros beneficios en la salud mental, emocional y desarrollo personal, también resaltaban la importancia del acompañamiento en los niños para enseñar la simbología de un disfraz y asumirlo como un juego de creatividad e imaginación de personajes y roles.

Frente a lo anterior, considero que solo nosotros mismos estamos estigmatizando una fecha que podría ser cualquier otra y que finalmente si analizamos mejor nuestra cotidianidad todos siempre estamos usando máscaras y disfraces, por ejemplo, como el hombre que se pone la máscara de papá feliz para llegar a su casa luego de tener todo el día el disfraz de conductor, la mujer que se pone la máscara de amiga comprensiva luego de tener el disfraz de mamá, la máscara de enfermera con vocación y amabilidad luego del disfraz de ama de casa, la máscara del gerente exitoso luego del disfraz de esposo ideal; en fin, infinidad de máscaras y disfraces que solo permiten mostrarnos, expresarnos y desarrollar lo que queremos o elegimos o nos ha tocado ser en la sociedad, máscaras y disfraces que se necesitan en todo momento y lugar sean buenos o malos, actuados o propios, lo que quiero decir es que debemos permitirnos usar un disfraz si se nos apetece y nos gusta dejando a un lado las culpas de las religiones con el respeto y responsabilidad hacia los que puedan ser más vulnerables, en especial los niños.

 

 

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