LAS MARCHAS – UNA TENTATIVA DE CAMBIO- TRANSFORMACION Y DE PODER

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Las otrora legendarias y añoradas Protestas Estudiantiles y del Magisterio, las marchas Sindicales, Obreras y Campesinas, que reivindicaron sus derechos y pusieron en jaque a los gobiernos, a las instituciones del estado y a las empresas, e incluso a los partidos políticos, que se quedaron dormidos con sus obsoletas propuestas ideológicas.

Estas marchas, además de justas y necesarias, tuvieron la huella de la dignidad humana, que iba más allá del comunismo o del socialismo en boga, y de los partidos tradicionales, quienes desde siempre han hecho la comedia de la oposición a los mandatarios de turno, porque su único interés, eran y siguen siendo, sus ganancias electorales y burocráticas, pero para el pueblo, fueron una verdadera tentativa de poder y de cambio de las corruptas costumbres políticas de nuestra clase dirigente.

Estos cambios de fondo, en la estructura del país, no se pudieron cristalizar, por la falta de un partido que representara realmente los anhelos e intereses del pueblo, porque tanto, los partidos o movimiento de izquierdas, el liberal y conservador, fueron y siguen siendo ajenos al sentir popular, y por esto mismo, jamás intentaron realmente, que el país diera un giro de Ciento Ochenta Grados.

Todas estas luchas, nos demuestran que el pueblo, jamás ha sido escuchado realmente, y que siempre ha sido utilizado por todos los partidos, en todas las coyunturas políticas. Porque a estos, no les interesa cambiar ni solucionar los problemas del pueblo, porque se le acabaría la gallinita de los huevos de oro.

Por su parte el pueblo, si ha tenido auténticos líderes, pero estos, han sido sistemáticamente asesinados, por el sistema, a través de nuestra historia. Entre los más destacados magnicidios tenemos los de los caudillos Jorge Eliecer Gaitán, quien se hizo célebre por sus discursos y su profundidad ideológica y por dirigir de forma pacífica la “Marcha del Silencio”, la cual sigue siendo un ejemplo de hondura democrática para el país; Pardo Leal, José Antequera, Bernardo Jaramillo, Luis Carlos Galán, Pizarro León Gómez, entre muchos otros, quienes intentaron en distintas épocas, y desde diversos partidos prestados, acabar el clientelismo y la corrupción política, el manejo equivocado de lo económico y social, y orientar el rumbo del país hacia una verdadera democracia participativa.

Cuando hablo de los partidos prestados, me refiero al conservador y el liberal, quienes desde su creación, fueron constituidos por las elites y la burguesía; y los de izquierda, cuya estructura ideológica es extraña a nuestra cultura y nuestro pensar latinoamericano.

Cuando se creyó que el partido liberal, era el partido del pueblo, esta ilusión se terminó con el asesinato del gran caudillo, y los dueños del partido, retomaron su control, y continuaron el negocio electorero, maquillando su doctrina.

En resumen, el país nacional, necesita crear su propio partido político, que condense y transmute todo los sueños, y ese inmenso inconformismo popular, en una ideología que desde el poder, lo represente de verdad, lo dignifique y reivindique en lo social, lo cultural y espiritualmente.

Esto, que parece en los tiempos que corren una utopía inalcanzable, es posible, si el pueblo recurre a su experiencia histórica, a su creatividad, su visión de futuro, a su inquebrantable fe y capacidad de lucha y sacrificio, y por sobre todo, a su dignidad y grandeza humana; que lo pondrá a salvo de la coacción, los sobornos, la compra de votos y conciencia, de las argucias del gamonalismo y el clientelismo electorero; elevados a la quinta potencia, en los últimos años, por la burocracia y los tanques de guerra de la “Seguridad Democrática” y del señuelo actual de la “Prosperidad para Todos”

La “Gran Marcha Agraria” programada para el próximo lunes 19 de Agosto, será el termómetro para medirle el aceite a este gobierno de discursos y palabras elocuentes y bonitas, y para mostrar la fuerza, la estructura ideológica y organizativa de este importante sector de la productividad, y del respaldo decidido del pueblo colombiano, los cuales serán factores determinantes para el logro de las justas peticiones del sector y para obligar al gobierno nacional a replantear sus políticas y a crear un Plan Agrario Integral para el país.

Yo tengo fe, y presiento que en esta marcha por lo demás justificada, mostraremos lo más grande y sublime de nuestra condición humana, y los invito a participar pacíficamente y con decisión, apoyándola desde todos los ámbitos, para que se llegue a los mejores acuerdos, que beneficie a nuestro querido y olvidado sector agrario y desde luego, a todo el pueblo Colombiano.

Gustavo Córdoba Soto – Columnista