Opinión De Ana María Parra Hincapié: La tradición de los villancicos de Navidad – ¿Quién no se ha cantado un villancico en Navidad? Algunos historiadores creen que este canto surgió en Andalucía, España, donde un poeta ciego árabe dio forma a estos cantos a finales del siglo XII siendo difundido por toda España en los siglos XV y XVI. En Latinoamérica comenzó a difundirse desde el siglo XVII. En sus inicios los usaban para registrar los principales hechos que se vivían en las villas y por eso que se llaman villancicos, pero, fue hasta mediados del siglo XIX que su nombre quedó exclusivamente para denominar a los cantos que se refieren a la Navidad.
Actualmente los más populares son: Alegría, alegría, alegría; Dime niño; Ya vienen los reyes; Vamos pastores, vamos; Canta, ríe, bebe; Popurrí navideño; Arre borritico; Blanca Navidad; Campana sobre campana; El Tamborilero; Hacia Belén va una burra; Los peces en el río; A Belén, pastores; Feliz Navidad; Noche de Paz y Mi burrito sabanero.
Cantar villancicos con los niños es celebrar la Navidad. Cantar en familia estas canciones tradicionales durante las fiestas es un modo para estar juntos. Además, los villancicos han ido pasando de generación en generación.
Los villancicos permiten que los niños puedan divertirse y crear momentos imborrables en familia. De hecho, cantar es muy provechoso para los niños porque les ayuda a desarrollar el habla más adecuadamente, les permite mejorar su conducta y su comportamiento frente a la agresividad; cantar les relaja, les hace sentir bien, les estimula su memoria y familiarizarse con la lógica.
A los niños les encanta cantar villancicos en familia. Y los adultos redescubrimos el placer de celebrar la Navidad con todo entusiasmo junto a ellos.