Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Asamblea Nacional Constituyente? – Cada vez que la especulación política vende el mensaje mediático de reformar o cambiar la Constitución Política, me detengo a pensar si el país se encuentra como está por culpa de la Constitución o por otras realidades como la pérdida de principios éticos, la falta de liderazgo, idoneidad y capacidad de sus dirigentes.
El alcalde electo de Medellín, Daniel Quintero Calle, le solicita al presidente Duque una Asamblea Nacional Constituyente para acabar la polarización y poner a Colombia por delante. Pero, ¿realmente es necesaria una Constituyente para acabar la polarización, el odio y la mentira, incentivados por Uribe y el CD? ¿Se necesita una Constituyente para atacar la corrupción o acabar la violencia, venga de donde venga? No, señor alcalde electo, está muy equivocado.
En realidad, ¿es necesaria una Constituyente para que el gobierno, los partidos políticos y todos los actores sociales que hoy protestan, en convergencia de intenciones reales, traten sobre las dificultades que atraviesa el país? La Constituyente no debe ser el único camino para debatir y discutir los grandes problemas que nos aquejan, cuando la Constitución Política provee todas las garantías constitucionales para materializarlo en su escenario natural, el Congreso de la República. Pongámonos a trabajar todos: gobierno, congresistas y representantes de todos los sectores en los asuntos que se requieren con urgencia: salud, justicia, descentralización, educación, empleo y reforma rural integral, fundamentalmente.
Colombia no necesita una Asamblea Constituyente para despolarizar, lo que necesita este país es gobernantes, líderes, legisladores, jueces y servidores públicos en general, revestidos de humildad y transparencia, idóneos y capaces, que restablezcan la institucionalidad, la estabilidad y seguridad jurídica mediante principios establecidos en la misma Constitución que posibiliten el consenso, la reconciliación, la paz social, la convivencia y el desarrollo.
Colombia no necesita una nueva Constitución para que los gobernantes escuchen al pueblo, seguir trabajando por la paz, generar empleo, mejorar el sistema de salud o la calidad de la educación porque ya tiene una y bastante avanzada, que la determina como un Estado social de derecho, democrática, participativa y pluralista, que contiene un amplísimo catálogo de derechos y deberes fundamentales, numerosos mecanismos de participación democrática y ciudadana, instituciones sólidas en lo público, separación y autonomía de las ramas del poder público y existencia de órganos de control. La Constitución que tenemos respeta y garantiza la libertad y la propiedad privada.
Lo que Colombia necesita es cambiar el modo como actuamos y pensamos, es decir, ciudadanos honestos, comprometidos y dispuestos a lograr juntos un mejor país. La Asamblea Constituyente no es la solución para superar las actuales diferencias políticas, los problemas sociales, la pérdida de confianza en las instituciones y en los servidores públicos, ni la crisis en la administración de justicia o los problemas que asedian a la nación, el camino es volver nuevamente a los principios y valores éticos, de lo contrario, no habrá reforma o Constitución que sirva.
La Constitución no debe seguir siendo un libro normativo de palabras vacías o muertas, debemos hacerla realidad y quede claro que los gobernantes deben dejar de jugar con el pueblo, deben dejar de engañar al pueblo porque o cambian o los cambiamos. ¡Hasta pronto!