Opinión De Mario Benedicto Parra: Bien difícil de creer – Ante las revelaciones que destapó la Revista Semana en su última edición sobre el nuevo escándalo de chuzadas a magistrados, periodistas, políticos y opositores desde lo más alto de las fuerzas militares, creen el subpresidente Duque y su partido de gobierno, que nos van a convencer con explicaciones insulsas de que se trata sólo de manzanas podridas en el ejército.
Bien difícil de creer. Lo sucedido no es más que una repetición de lo que hacía el extinto DAS del gobierno Uribe con su alfil María del Pilar Hurtado, condenada y privada de la libertad. En ese nefasto período 2002 al 2010 al igual que hoy, chuzaron a magistrados, políticos, periodistas y opositores al gobierno. Hemos pasado de la época de María del Pilar Hurtado a la de altos militares.
Bien difícil de creer, cuando uno de los magistrados chuzados, César Reyes, es precisamente el encargado de investigar a Uribe. La lógica es armar estrategias maquiavélicas para desprestigiar, amenazar, intimidar y acallar a testigos y a quienes decidan las investigaciones en las que está vinculado Uribe.
Bien difícil de creer, cuando se chuza precisamente a los periodistas y directivos de la Revista Semana; medio de comunicación que ha realizado rigurosas investigaciones que cuestionan a Uribe, el CD y las decisiones de este gobierno. No se trata de una simple denuncia como se especula por algunos medios. La publicación de Semana está sustentada en documentos que demuestran que contra este medio hubo seguimientos personales, ataques informáticos e interceptaciones ilegales. De igual forma, se sustenta en testimonios de militares que afirman que participaban en estos operativos ilegales y que decidieron declarar por estar en contra con estas prácticas. De acuerdo con sus testimonios, se estaría adelantando toda una funesta y macabra estrategia de acoso a la oposición y a la justicia.
Bien difícil de creer, cuando se intervienen los teléfonos precisamente de quienes hacen oposición, de los defensores de los acuerdos de la paz y de los críticos de este desastroso gobierno.
Lo que está pasando es un golpe a la democracia, que se espíe, que se chuce a quienes hacen oposición, a magistrados y jueces que cumplen con sus funciones judiciales y se utilicen los medios y recursos tecnológicos del Estado sin que medie una orden judicial para estas fechorías, es verdaderamente grave.
Hay que tener en cuenta que estos actos ilegales dañan la imagen y la credibilidad de las Fuerzas Armadas y contradice uno de principios del desgobierno de Duque, la “legalidad”; legalidad que no hemos visto hasta ahora y que debe regir nuestra sociedad, la democracia y el Estado de Derecho; todo ha sido una falacia.
Aquí no hay manzanas podridas, aquí todo está podrido. Es imposible que Duque no vea ni conozca nada y siga utilizando esa trillada frase de “todo fue a mis espaldas” para tartar de tapar la gravedad de este escándalo que involucra a miembros de la cúpula militar y del Centro Democrático, pues según se afirma en la publicación, miembros de ese partido habrían tenido acceso del material ilegalmente interceptado.
El gobierno tendrá que dar explicaciones serias y las autoridades judiciales tendrán la responsabilidad de mostrarnos quién está detrás de esta vergüenza nacional que le ha dado la vuelta al mundo. ¡Hasta pronto!