Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras (10) Nadie es, ni debería ser más que nadie. – Si hubiera que elegir una frase que defina un ambiente de igualdad sería “Nadie es, ni debería ser más que nadie“. Nadie es más vanguardia que nadie; nadie tiene la verdad para imponérsela a nadie; nadie, por las razones que sea, tiene el derecho de imponer su voluntad; nadie debe imponer determinadas convicciones religiosas, ni filosóficas o ideológicas; nadie es dueño de nadie; nadie debe ser terco ante los problemas de los indígenas, los afros, los campesinos, los estudiantes, y creo que no me olvido de nadie.
Ese respeto, ese esfuerzo por la negociación hasta el extremo, y la construcción de un método equilibrado entre decidir y negociar, entre buscar consensos y no paralizarse debe ser la labor de finos orfebres políticos cuyo gran constructor debe ser el presidente de la república, el gobernador, el alcalde, el líder social y seguramente otros. Y nadie sigue siendo más que nadie.
Es inaudito que ningún presidente desde la Constitución del 91 haya tenido la grandeza de dialogar directamente con las comunidades indígenas y aportar a sus problemas soluciones estructurales. Todo se ha traducido en paños de agua tibia. Hay que reconocer que somos una sociedad que no ha logrado entender que nos necesitamos mutuamente, pues todos somos colombianos. Nos creemos superiores a los indígenas y azuzamos en las redes sociales y en ciertos medios de comunicación expeliendo odio en contra de nuestros hermanos.
Bien, pero ¿qué es nadie? La palabra nadie, es un pronombre indefinido que significa “ninguna persona”, y que proviene del latín nadi. Gramaticalmente, es un pronombre masculino singular invariable, es decir, se usa únicamente en esta forma y no admite femenino. Por ejemplo: Nadie es eterno en el mundo. No quiero que nadie me ayude con esto. Puedes gritar cuanto quieras, nadie te va a oír.
Como pronombres indefinidos, la gramática española les otorga funciones de sustantivo o adverbio. La palabra nadie, como sustantivo, describe a una persona o individuo insignificante, mediocre, ridículo, inapreciable. Puede usarse sentido figurado. Se utiliza también en un sentido despectivo para referirse a una persona que no tiene importancia o autoridad para nada. Por ejemplo: “Siento que me tratan como si no fuera nadie” o como la hija de nadie.
Nadie no es lo mismo que nada. No es lo mismo decir no soy nadie -no soy importante en mi familia o en la sociedad- que nada soy -soy insignificante como persona-. ¿Cuántas veces querías decir nada y has dicho nadie? ¿O nadie y has dicho nada? Por lo general, en español usamos nada para referirnos a cosas y nadie para referirnos a las personas. Nada y nadie no tienen plural: no decimos ‘nadas’, tampoco ‘nadies’.
Vamos a hablar de expresiones con la palabra nadie, como, por ejemplo:
“Nadie es profeta en su tierra” es una expresión tomada del Evangelio según San Lucas capítulo 4, versículo24. En la actualidad suele aplicarse a toda persona que no es valorada por su comunidad y debe emprender camino fuera de su lugar de origen, tal como en los tiempos antiguos lo hacían los profetas.
Esta frase es atribuida al mismo Jesús de Nazaret que después de haberse preparado por 40 días en el desierto regresó a su pueblo, leyó las escrituras en la sinagoga, como de costumbre, y anunció su cumplimiento. Los asistentes, que lo conocían desde pequeño, tomaron sus palabras como una herejía y lo despreciaron.
“Nadie diga, de esta agua no beberé”. Frase que afirma que ninguno está libre de que le suceda lo que a otra persona le pasó.
“Nadie es perfecto”. Por más que una persona se considere sin defectos, siempre habrá que considerar que no es perfecto. ¡Hasta pronto!