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Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras (3)

Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras (3) En esta oportunidad el turno es para la palabra AVIÓN, que viene de palabra latina “avis” que significa “ave”. Los aviones al igual que los pájaros también tiene cola para mantenerlos estables y ayudarlos a cambiar de dirección.  Avión es una palabra acuñada por Clément Ader en 1875, un inventor francés al que se le ocurrió inventar una máquina para volar como medio de transporte.

Avión es la palabra que mejor describe a las personas que se las dan de avispadas, astutas. En República Dominicana, avión, significa muchacha que tiene varios novios y en Ecuador, lanzado. En Nicaragua, en su concepción figurativa, se le dice “pájaro de alto vuelo” al que tiene experiencia. Duque, sería un “pájaro de bajo vuelo”, sin experiencia.

Ya que hablamos de avión, hablemos de “avionada”, que significa acción propia de un avivato. Abundan muchos ejemplos, como el de Uribe cuando fue director de la Aerocivil que término dándoles licencias a los narcos o el de Macías, con la famosa “jugadita” en contra de la oposición. Hay muchísimos personajes en el ámbito político que son, realmente, unos “avioncillos” de papel.

Cuando queremos deshacernos de alguien decimos coloquialmente ¡a volar! o también ¡patos al agua! Cuando a alguien se le afecta la memoria, ya sea por un problema de salud o simplemente porque es muy distraído, se dice que “se le va el avión”. En México “andar avionado” es estar distraído, en el limbo.

Quien pilota el avión es un piloto. En el caso de las mujeres no debemos llamarles pilotas, lo correcto es decir que la señora o señorita es una piloto. Aun cuando las profesiones y oficios deben tener su género correspondiente, decir pilota suena horrendo.

Alguna vez habrás oído la expresión “en modo de avión”. Es una función que tiene la mayoría de teléfonos móviles y que toma el nombre de la obligación de desconectar todos los aparatos eléctricos cuando subes a un avión para no interferir con los comandos de los instrumentos de vuelo.

“Vivir en modo de avión” es desconectarse a menudo de las nuevas tecnologías y conectarse con una vida más sana, más presente, más plena.

La palabra de esta semana, surge con motivo del lamentable agarrón verbal entre Vicky Dávila y Hassan Nassar -personajes que hacen parte del engranaje de esas “fieras indomables” uribistas-, por la indebida utilización de uno de los aviones presidenciales, que se tradujo en un hecho vergonzoso que atenta contra el periodismo nacional. Después de esa turbulencia, es bueno que aterricen y reflexionen sobre el respeto que merecen el periodismo y las audiencias. No es admisible una periodista oportunista, capaz de utilizar un programa radial y el micrófono para insultar y convertir el periodismo en un espectáculo; tampoco, que un periodista, vocero de la institucionalidad, justifique la corrupción estatal y se comporte como un provocador que chantajea e intimida.

¿Será difícil entender que los funcionarios del Estado no pueden hacer lo que les venga en gana con los bienes públicos? ¡Hasta pronto!

Coda: En uno de sus acostumbrados viajes parlamentarios, María Fernanda Cabal ingresa al avión moviendo su cabellera como si estuviera en el aire, logrando llamar la atención. Observa que dos asientos de clase ejecutiva se encuentran disponibles. Viendo que estos son más grandes y confortables, decide sentarse en uno de ellos.

La azafata comprueba su tiquete y le dice que su asiento es de clase turista. Pero ella le responde: Aquí me senté y aquí estaré hasta llegar a Cartagena y, además en los aviones el tiempo se pasa volando.

Frustrada la azafata se dirige hacia la cabina y le informa al piloto sobre el problema. El comandante habla con Cabal -pero su ego es más grande que el propio avión- y le confirma que su pasaje es de clase turista. A lo que ella responde:  Aquí me senté y aquí estaré hasta llegar a Cartagena.

El comandante no quiere causar problemas al resto de pasajeros y le comenta el asunto al copiloto. Este le dice que él es capaz de arreglar el problema. Así que va hacia Mafe y le susurra al oído y ella se levanta y le dice: Gracias y se va a sentar a la clase turista.

El comandante y la azafata asombrados por la hazaña, le preguntaron al copilo qué le dijo a la Cabal para convencerla.

El copiloto responde: Nada, solo le informé que los asientos de clase ejecutiva no van a Cartagena.

 

 

 

 

 

 

 

 

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