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Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras (4)

Opinión De Mario Benedicto Parra: Biografías de palabras (4) – Según el filólogo y etimólogo español Joan Corominas, autor de la obra “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana”, bodega es una de las palabras más antiguas de nuestro idioma. El origen etimológico proviene del latín apotheca, que significa bodega, despensa o almacén.

Bodega es un espacio destinado, bajo ciertas condiciones, al almacenamiento de distintos bienes. Tiene distintos significados: los vehículos de servicio público tienen bodegas para el equipaje. Bodega de barco es la denominación que reciben los espacios del barco destinados a la carga. Por extensión, el término bodega también se aplica en aviones de carga y de línea comercial. Generalmente, los comerciantes tienen bodegas o depósitos para el desarrollo de la actividad comercial.

De la palabra bodega derivan bodegón, bodeguero y embodegar. Un bodegón no siempre es una bodega grande, así suele llamarse también a un cuadro o a una pintura.

Ahora hay bodegas en Internet. Las bodegas que hablan, las tenebrosas bodegas políticas, esas que desinforman y atacan a los que piensan distinto, esas asquerosas bodegas virtuales que tienen como propósito causar daño al contrario sin importar las consecuencias.

Se ha revelado durante los últimos días, la existencia de una de esas bodeguitas que publica sistemáticamente y desde las redes sociales, mensajes diseñados para afectar la imagen de los contradictores, mediante un ejército de legionarios virtuales que utilizan perfiles falsos en internet.

Bajo la denominación de una etiqueta, atacan y contraatacan a los opositores, medios de comunicación, periodistas, magistrados y ciudadanos, liderada por funcionarios del gobierno con la participación activa de varios contratistas del Estado, encargados de manipular la opinión pública y distribuir propaganda sucia.

Las bodegas, como se denominan ahora esos sitios de injuriadores, calumniadores, difamadores y mentirosos, no pueden seguir dañando la honra y el buen nombre de las personas, orquestada por grupos de tropeleros descaros y desvergonzados, que actúan de forma criminal.

Los políticos tienen que ser ecuánimes, controlados, bien centrados, decentes, controvertir con argumentos y no con falsos perfiles que sólo producen vergüenza.

Es lamentable lo que sucede. No nos dejemos embodegar ni embaucar por esa explosión de mensajes virtuales que sólo exacerban sentimientos de odio. ¡Hasta pronto!

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