Opinión De Mario Benedicto Parra: Campoalegre, el municipio de los apodos – Es un hecho cierto que en Campoalegre hubo una época en la que casi nadie se salvaba de que le pusieran un apodo; se había vuelto costumbre llamar a las personas por un motete y no era por falta de cultura, sino como forma de definir la idiosincrasia, una forma de ser, fruto del ingenio de los campoalegrunos.
Los apodos comenzaban en casa, en la escuela, en cualquier parte; unos hacían alusión al físico, otros al lugar de procedencia, algunos derivaban de una palabra mal dicha y muchos se referían a la personalidad, las mañas o resabios. Conocernos por los apodos solo se ve en los pueblos, situación que no se vive en ciudades tan pobladas.
Hay apodos que se transmiten durante varias generaciones, convirtiéndose, incluso, en referencia de las familias.
En mi pueblo, Campoalegre, el de las Fiestas del Arroz en cada agosto, el valor del apellido no es tan diferenciador, pues los Gutiérrez, por poner un ejemplo, inundan la Registraduría Nacional del Estado Civil, hay decenas. De esta circunstancia nace la necesidad de añadir algo que distinga a un Gutiérrez de otro.
Recuerdo que en alguna ocasión llegó a Campoalegre un forastero preguntando por Pedro Antonio Charry. Nadie daba razón de él, pasaron varias horas hasta que alguien dijo que era “Peíto Chai”, en todo el pueblo se le conocía por el apodo, atribuido por su baja estatura. Después de esto no quedaba duda que había personas especialistas en poner apodos muy precisos.
Basándome en una recopilación que hice y realizando una selección entre los centenares de apodos recogidos, veo que son muy variados y divertidos, muchos de ellos atribuidos a personas ya fallecidas y que recordamos con el mayor respeto. Estos son algunos de los apodos más comunes entre los Campoalegrunos:
Arepas, Arracacho, Bacalao, Banana, Bananito, Bancho, Basura, Bocachico, Bolloepión, Buche de agua, Bambuco, Caballo, Cacao, Cachucha, Cagajón, Cagarruta, Cagüinga, Cajuche, Camaján, Campana, Canalete, Canasto, Caneco, Caporal, Carecaca, Caregallina, Careguayo, Carellanto, Caremango, Careplancha, Carepuño, Carevieja, Caúto, Coco, Cocorote, Colosal, Color y comino, Correcaminos, Corruncho, Cucarrón, Cucha, Cuesco, Culetonta, Cusco, Crema, Chicle, Chiflao, Chimbe, Conejo, Chilaca, Chichigua, Chilga, Chilguete, El Bombo, El Bruno, El Burro, El Diablo, El Duende, El Chande, El Chato, El Chulo, El Gato, El Girigüello, El Indio, El Míster, El Ovejo, El Pavo, El Pollo, El Pulgo, El Pisco, El Rolo, El Torcazo, El Torcido, El Ratón, Empanada, Frascoeleche, Frita, Gallina, Golondrino, Gorila, Guacharaco, Gulupera, Hisopo, Hueso Limpio, Jetecucha, Jogigio, Juan Chequeras, La Banqueta, La Bilocha, La Coleta, La Cuatro Pelos, La Cuesca, La Chilaca, Ladrillito, La Gata, La Garza, La Mula, La Muda, La Orqueta, La Palilla, La Paloma, La Pitahaya, La Poltrona, La Panda, La Pegajosa, La Potra Zaina, La Piragua, La Pringamoza, La Tambocha, La Torcaza, La Varicosa, La Vela, La Yegua, Las Brujas, Las Mirlas, Las Moscas, Las Mulas, Las Peludas, Lechuza, Los Guipas, Los Morrocos, Los Micos, Los Paperos, Los Poiras, Los Treinta, Maleta, Mafafa, Mamaíta, Managua, Mango Biche, Mameluco, Mamarracho, Manchao, Manzano, Marrano, Matacuras, Mataperro, Mijitico, Mis ojitos, Mochoviejo, Mohoso, Molusco, Morao, Mirolindo, Mueledinde, Nené, Ñapa, Ochenta, Pajarito, Panadero, Panaguado, Patecumbia, Patechipa, Patilla, Pato, Patojo, Patuncho, Pátula, Pecueca, Pedro Brinco, Pachócolo, Pechuga, Pelé, Pelota, Pescadito, Picapiedra, Picoeloro, Picorril, Pichi, Pichilingo, Pito, Pitojuí, Rajitas, San Expedito, Sandro, So mugre, Tarabita, Tembladera, Tetoco, Tiznado, Tomate, Totumo, Turre, Trompaebuque, Ventarrón, Ya me voy, Yodoformo, Zancudo.
Viejos recuerdos de mi Campoalegre cuando decíamos que tener un apodo era un orgullo. ¡Hasta pronto!