Opinión De Mario Benedicto Parra: Campoalegre, patria chica – Cuando se llega a Campoalegre, es imposible contener la alegría, el cuerpo y el espíritu alcanzan niveles de éxtasis que son inexplicables; por el norte o por el sur, por donde se llegue, Campoalegre siempre será una verdadera sorpresa. El olor de los arrozales y sus cafetales; el olor del asado huilense recién hecho, invaden la población, y la alegría de toda su gente son señales inequívocas de que se ha llegado al pueblo más importante del sur colombiano, fácilmente comprobable cuando se camina por cualquiera de sus calles donde siempre hay bullicio, algarabía, olor a tamales y donde las cervezas y doble anís nunca faltan.
Pero la vida real, la de la cotidianidad, transcurre en el Centro, ahí está el comercio, la parte administrativa, la plaza de mercado y también toda la felicidad de la ciudad. El campoalegruno es apasionado en el hablar, se expresa sin tanto ademán, es sincero y va diciendo lo que piensa. Las campoalegrunas cuando caminan, parecen estar llevando una melodía, por esos sus pasos son rítmicos; ahí, en cualquier esquina, hay música, música por todos lados, porque Campoalegre fue, es y será una eterna fiesta.
El Parque Los libertadores tiene una hermosa construcción que, siendo moderno, gracias a sus restauraciones, no deja de evocar a esos parques pueblerinos propios del romanticismo, con un sobrio y hermoso monumento a La Libertad; a su alrededor está la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, renovada múltiples veces.
Pero cuando hay fiesta, o cuando no la hay, se la inventan, todos llegamos al parque Los Libertadores, como se le dice comúnmente la Plaza Roja; el mismo lugar para recibir a los ilustres visitantes, lugar de encuentro, de camaradería, de verdadera amistad, por ser un lugar estratégico para escuchar los conciertos en el onomástico de la ciudad, así como en las Fiestas del Arroz, lugar que nos recuerda todo lo ido y a todos los idos; es un lugar de costumbre que muy difícilmente desaparecerá por allí los recuerdos afianzan la esencia de nuestra existencia.
El Campoalegre de los arroceros, cafeteros, cacaoteros, que saben que su patria chica lo es todo, que su espíritu subyace en lo más simple, inmenso pero sencillo, y siempre, siempre festivo.
Feliz cumpleaños 214 Campoalegre, aunque su historia es reciente, estamos seguros que su fuerza está en su gente maravillosa, buena y trabajadora; seguros que algún día encontrará su propio destino, cuando no dependa tanto de los políticos para planear su propio desarrollo, cuando comprenda que su posición es mucho más privilegiada para lo bueno que para lo malo; cuando quienes allá llegamos, no impongamos las lógicas con las que nos han formado, sino que comprendamos que el territorio tiene su propio andar, ese que lo ha mantenido siempre a flote, el mismo que ha sabido vencer terremotos y avalanchas, olas de inseguridad y catástrofes. Campoalegre, ahí estás y estarás siempre, para cantarte con este poema que le dedico y que habla de ti:
CAMPOALEGRE
I
Capital majestuosa del arroz
orgullo del Huila sinigual
luce como fina
en el ámbito departamental.
II
Cuna afable de indígenas Tama
que en 1539 descubrió
y como conquistador que a la tribu calma
en busca de la tierra prometida apareció.
III
José Ignacio Gutiérrez, sus tierras donó
y Sebastián Losada, Joaquín Losada,
Hilario Perdomo y Margarita Herrera,
en este bello llano el 24 de agosto de 1809 la Villa se fundó.
IV
Gente fuerte, inteligente y altanera
la posesión de la tierra fue esperanza alcanzada
después el Campoalegre se extiende desde la cordillera
sin cansancio buscando salida por la llanada.
V
Campoalegre es alegría y hermandad
Campoalegre es lugar de amistad
Campoalegre arrocera es amabilidad
Campoalegre es del Huila la mejor localidad.
¡Hasta pronto!