Opinión De Mario Benedicto Parra: “Cuánto tienes, cuánto vales” (parte 2) –No es secreto, ni nuevo, que la mayoría de los políticos viven “desenchufados” de la sociedad y de la realidad, y que el buen vínculo que debería existir entre ambos, para bien de todos, se ha roto desde hace decenios. Ellos han hecho de la política una profesión un modus vivendi: una vez que lograron entrar en la casta política, jamás saldrán de ella, sólo cambiarán figuritas de puestos.
La opinión mayoritaria de los colombianos dice que la política y los políticos han dejado de ser una vocación y un servicio.
Preguntémonos. ¿Por qué motivo solo se pide la opinión de la ciudadanía cada cuatro años y solo para elegir candidatos a distintas funciones?
¿Por qué no se aplica lo dispuesto en la Constitución Política lo concerniente a solicitar a los ciudadanos su opinión, mediante referéndums o plebiscitos, referida a los grandes temas de la vida institucional, social y económica del país, por ejemplo, privatizaciones o estatizaciones, reforma política, medio ambiente e industrias extractivas, reforma a la justicia y otros tantos temas?
¿Por qué razones no se establece un mecanismo más flexible de “revocatoria de mandatos” para aquellos funcionarios que hayan incumplido con sus promesas electorales o hayan tergiversado el mandato mayoritario de los ciudadanos?
¿Y la administración de justicia? Sabemos que es el último recurso que tenemos los ciudadanos para defender nuestros derechos individuales, sociales y colectivos. Pero también sabemos que esa justicia, desde hace mucho tiempo, se ha convertido en injusta porque llega tarde, mal o nunca a veces; porque la venda en los ojos y el fiel de la balanza de la imagen que la simboliza sólo aplica a algunos y no a todos los habitantes.
Por todo lo dicho, es oportuno el interrogante que es título de esta columna. ¿Entonces no hay salida ni futuro?
Sí los hay. En la medida que miremos qué patria deseamos legar a nuestros hijos y nietos, y a las nuevas generaciones, en la medida que eso que llamamos “ética y conciencia” sea el fundamento de nuestras acciones; en la medida que seamos conscientes que ese axioma imperante de cuánto tienes, cuánto vales, sea recogido y tengamos una economía más justa y equitativa para todos.
De acuerdo a lo anterior, necesitamos empezar por un Congreso más humano y humanista. Hay que renovarlo y cambiar de fondo su funcionamiento que ellos mismos se niegan a tocar y evitan a toda costa, aunque no resulta fácil encontrar a aquellos ciudadanos humanos y humanistas.
CODA: La ingratitud ha sido uno de los peores desprecios del ser humano. Petro acogió a Álvaro Leyva pensando que podría aportar a la paz y así le pagó: con injurias, calumnias e intento golpista.
Según una denuncia del diario El País de España, si era cierto lo del golpe y las preguntas que surgen ahora es quiénes están detrás de Álvaro Leyva; quiénes contribuyeron a calumniar y difamar al presidente, qué papel jugarían el ELN y Clan del Golfo, Miguel Uribe, Vicky Dávila, Francia Márquez, los medios de comunicación, los gremios políticos-económicos. Ahora se entiende la intención de Efraín Cepeda de hablar con los militares al margen del presidente.
El daño está hecho y Leyva representa no solo un símbolo de traición política, sino de esas clase arribista y miserable, fuente de los constantes ataques injuriosos, calumniosos contra el presidente.
¡Hasta pronto!