Opinión De Mario Benedicto Parra: “De Campoalegre para el mundo: La cucaracha marihuanera” – La letra de la canción “La cucaracha” publicada en un libro escolar, ha causado alboroto entre los padres de familia de alumnos de un colegio privado de Campoalegre, informó la semana pasada Centro Noticias. Según este medio, los padres de familia se mostraron indignados con la editorial que imprime el material porque según ellos, despierta en los pequeños la curiosidad por fumar la hierba.
El controvertido texto reza: “La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”. Algunos usuarios de Centro Noticias comenzaron a opinar y llegaron a decir que eso solo pasaba en Colombia; que esos educadores pertenecían a Fecode; que eso fomentaba ideales comunistas; que los maestros deberían leer los textos antes de utilizarlos; que esto y lo otro, en suma, profecías como si fuera el acabose de los niños por una simple cucaracha marihuanera y no una oportunidad real de prevenir el consumo de las drogas.
Resulta que el escándalo es porque en la canción aparece la palabra “marihuana” e insinúan que la editorial cambió la letra de la canción, para unos intencionalmente, para otros por error, cosa que no es cierta porque la letra que se cuestiona es la original y mal haría la editorial en alterarla, pues incurriría en violación a los derechos de autor.
Cuenta la historia que el origen de “La cucaracha” no refiere al repudiado insecto sino a un militar contrario a Pancho Villa en tiempos de la revolución mexicana, llamado Victoriano Huerta, quien fue apodado “La cucaracha” porque era sucio, corrupto, sanguinario, ladrón y despreciable por sus tropelías y su adicción a la marihuana. Las tropas independistas o revolucionarias de Pancho Villa, ajustaron la letra de acuerdo a las situaciones imperantes y fue así como en 1914 Rafael Sánchez Escobar, compuso la canción que aparece en la cartilla titulada “Comprensión Lectora”. Aunque se cree tiene origen en España entre 1871 y 1873, fue populariza en México y hace parte de la canción popular y tradicional de esa nación.
Cabe señalar que para la época en que se compuso la canción, fumar marihuana no era prohibido en ese país, no existía el tráfico ni la mercantilización de la hierba. Igual ocurre actualmente en Colombia con la hoja de coca que mastican ciertas comunidades aborígenes, tradición ancestral no prohibida por el Estado.
Ante todo, la letra de la canción debe analizarse desde una óptica diferente y no llevar a los padres de familia ni a los niños a que sigan pensando en forma plana o cuadriculada, pues el solo hecho de que la canción contenga la palabra “marihuana”, no es cierto ni preciso decir que incita a los niños a consumir la hierba. Es como creer que la educación sexual incite a los niños a prostituirse o pensar que si se compone una canción alusiva a la “cucaracha perezosa” se haga apología a la pereza que estigmatiza a los huilenses. Nada más descabellado.
Lo preocupante no es el revuelo que se agita en las redes sociales, lo verdaderamente preocupante es la forma de pensamiento arcaico que se plantea y proclama en la mayoría de comentarios.
El moralismo ridículo no debe ser argumento para negarles a los niños conocer el tema de las drogas y los problemas de adicción, ¿no les parece que a esa edad -8 años- es oportuno abordar el tema con ocasión al texto de la canción y no esperar a que el niño cumpla más años cuando ya sea tarde y Dios no lo quiera, esté sumido en la adicción?
El enfoque que debe dársele a la canción no es otro que los niños puedan reflexionar y aprendan a pensar antes que repetir. Los niños no pueden seguir en un sistema educativo caduco, de pensamiento superficial; no merecen seguir engañados con cuenticos arcaicos. Qué mejor que un niño pensante y no amaestrado por el camino de torpeza y la ignorancia.
El objetivo es comprometer a los niños con la lectura crítica como principal vehículo de conocimiento para que puedan “caminar” sin consumir marihuana y puedan andar sin que les atrofien o limiten el pensamiento.
Se trata de un libro sobre comprensión lectora que busca que desde temprana edad se comprenda lo que lee. El niño debe recurrir a su cabeza -pensando- y no al libro -repitiendo- porque si repite lo que dice el libro, sin entenderlo, lo único que se puede valorar es la mediocridad. No les pongan líneas divisorias a los niños, ellos van al colegio a comprender, analizar, opinar, crear y no a la atrofia de la creatividad y el pensamiento.
Los profesores deben hacer un trabajo de carpintería con los niños para que aprendan de las ventajas que tiene considerar las personas, las cosas y los hechos desde una visión crítica y positiva y los padres de familia, no deben ignorar el tema de las drogas ni promover inseguridad o mediocridad en sus hijos y entender de una vez por todas que ya pasaron la edad de lectura de la cartilla “Coquito” y de la revista “Condorito”.
Mirándolo así, los padres de familia y los profesores deben abordar el tema sin miedo, sin tapujos, para eso se está dando como estrategia didáctica un tema importante: Compresión lectora, entender lo que se lee.
Qué estupendo sería que, en lugar de devanarnos los sesos por una canción que fue escrita hace más de 100 años, nos habituáramos a pensar en cómo abordan nuestros hijos el tema. Está en nuestras manos fomentar individuos pensantes o el atraso mental. ¡Hasta pronto!