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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: “Devuelvan a Roberto”

Opinión De Mario Benedicto Parra: Devuelvan a Roberto” – Sin lugar a dudas los humanos demuestran ser cada día más irracionales y peligrosos, mientras los animales resultan ser amigos nobles, capaces de recibir y expresar ternura y lealtad. A toda la generación humana se nos ha permitido ver a los animales como seres vivientes, sintientes, dignos de respeto y cuidado, gracias a la legislación vigente sobre la materia y a las sentencias de la Corte Constitucional, sin embargo, seguimos hastiados de ver tanta crueldad y mezquindad con los indefensos animales.

Los animales sufren por causa de las guerras, las masacres, los desplazamientos, el cambio climático y ahora, por la delincuencia común que no repara en las consecuencias y los daños que ocasiona a los animales y a sus dueños como sucede con la señora Leonilde González que llora e implora a través de este medio para que le devuelvan a Roberto, el loro que le robaron; pide ayuda porque es su compañía de muchos años y sólo recibe alimento de ella.

Más allá de que las redes sociales estén atestadas de odio entre humanos, también están inundadas de ejemplos en los que se ve la amistad entre animales y humanos; se ve cómo un pollo pone la cabeza en el hombro de un niño mientras este le abraza; el de una gallina que asiente el abrazo de un niño acurrucado; el de una leona que salta alegre sobre un hombre que le abre una reja, lo abraza con sus grandes garras y lo lame o besa incansablemente;  el de un pato que corre de la emoción, se lanza con las alas abiertas sobre la nuca de una mujer y acepta eufórico los abrazos que ella le regala; el de un hombre acostado sobre el pecho de un toro de casta, el de un oso acostado al lado de un hombre que lame con ternura su cara; el león Júpiter que murió de cáncer en el hígado en el zoológico de Cali y que fue cuidado durante 19 años por una mujer a la que abrazaba y lamía de la alegría que le producía verla; el del buitre negro también llamado chulo que extiende sus alas y abraza al hombre que lo sanó de la fractura de una pata,  en fin los casos de convivencia entre animales y humanos son inagotables.

Y qué decir de la convivencia amigable e impactante entre animales: gatos y perros, aves y perros, loros y gatos, gallinas criando gaticos o perritos, gatas criando pollitos, etc.

Devuélvanle la tranquilidad a doña Leonilde, devuélvanle a Roberto para que ella no sufra por su ausencia y para que el animalito no enferme o en el peor de los casos, muera.

Me despido con este pensamiento de Mahatma Gandhi (abogado, político y pensador) “La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”. ¡Hasta pronto!

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