Opinión De Mario Benedicto Parra: El futuro incierto de los profesionales – Recuerdo que anteriormente era muy difícil que un joven llegara a graduarse como profesional. En el municipio de Campoalegre, por ejemplo, no existía el bachillerato completo, sólo hasta cuarto año de bachillerato y quienes pretendían culminar estudios secundarios tenían que acudir a establecimientos educativos de Neiva, Gigante, Pitalito y otras ciudades, acarreando costos onerosos por concepto de estadía, alimentación, transporte y demás gastos a los padres de familia. Estudiar en esa época era realmente un privilegio de las familias pudientes que tenían cómo pagar el estudio de sus hijos. Tan solo en 1977 vino a graduarse la primera promoción de bachilleres del Colegio Municipal Eugenio Ferro Falla.
Hoy en día todo ha cambiado porque, aunque existen más facilidades de estudiar, los jóvenes tienen mayores dificultades para encontrar opciones en el mercado laboral y se encuentran sumergidos en la marginalización social y económica, son impulsados, sin alternativa, hacia las actividades distintas para las que estudiaron, en busca de dinero para sobrevivir.
Muchos jóvenes no están a gusto con su situación de jóvenes, el desempleo y la falta de oportunidades a las cuales están sometidos crea en ellos factores de resentimiento social contra la misma sociedad y los individuos. Las desigualdades económicas hacen que los jóvenes se sientan rechazados por el sistema.
Entonces, ¿cuál es el futuro para las nuevas generaciones, con muchos años de formación académica, en un país donde el desempleo y la falta de oportunidades resulta patética?
La juventud es el futuro del país, se menciona a menudo, pero desde que se impuso la corriente neoliberal que trajo consigo la reducción del aparato estatal al privatizar entidades y entregarle la responsabilidad de administrar a los particulares, solo ha provocado la desaparición de puestos de trabajo.
Los jóvenes que pretenden un empleo en el sector público deben acudir a la figura del “padrino político”, en la que no se reconoce el mérito, las virtudes, los logros que ha obtenido el postulante para aspirar a una vacante. Le ofrecen un trabajo inestable con contratos a término fijo de uno, dos o tres meses o un contrato de prestación de servicios y que muchas administraciones y entidades lo único que les falta es uniformar a los contratistas dependientes porque de independientes no tienen sino la denominación del contrato.
Anteriormente era más fácil conseguir un trabajo hasta sin ser bachiller y llegar a pensionarse, ahora es diferente, hay muchísimos profesionales con un futuro incierto en el que no es tarea fácil conseguir un empleo y es por ello que los profesionales se ven abocados a ejercer actividades distintas como única alternativa. ¡Hasta pronto!