Opinión De Mario Benedicto Parra: Espejismos –En el lenguaje coloquial se llama espejismo a una ilusión, una quimera o un sueño. Por ejemplo: “Pensé que con el título profesional se me abrirían las puertas laboralmente, pero fue un espejismo”.
Muchos adolescentes cuando comienzan una carrera profesional perciben con cierta ingenuidad tener el mundo en sus manos. Ingresar a la universidad es un gran reto, asumir responsabilidades y sufrir por el desempeño reflejado en cada semestre, los compromete reflexivamente por convertirse en quienes quieren ser, se idealizan como grandes profesionales, se sueña con el título universitario que dará un mejor status social. Es allí donde se cree que en obtención de este título se cumple con los requisitos necesarios para aprovechar las oportunidades del mercado actual. Me gustaría que esta creencia de universitarios y padres de familia tuviera un resultado feliz, que compensara el esfuerzo de unos y otros al apostarle a la educación como camino de mejoramiento personal y social. Sin embargo, esta creencia pierde impulso unos días después que la felicidad llena los corazones de los recién graduados y sus familias.
En el Huila, por ejemplo, al obtenerse el título universitario se da inicio a un proceso de desilusión social en la búsqueda de ofertas laborales: primero, porque dichas ofertas no existen en la medida de las necesidades y porque las empresas que existen son pocas; segundo, porque en las escasas ofertas laborales que hay piden amplia experiencia y los pagos son mínimos; tercero, porque las fuentes de empleo fijas en los municipios -la mayoría de sexta categoría- son las alcaldías, y allí solo se accede si se cuenta con un padrino político, sino simplemente el profesional no existe y sus competencias y conocimientos no tienen mérito. En este caso, la falta de empresas, de innovación económica y el clientelismo detienen el futuro de los egresados huilenses con títulos que han obtenido con esfuerzo, dedicación y méritos. Hay que afirmar entonces que las universidades por un lado y los políticos cuando están en campaña, por el otro, venden espejismos.
Frente a este panorama de decepción, es preferible pensar que esto no es en vano, pues finalmente la educación, cuando es asumida con compromiso, permite a las personas tener una postura y un pensamiento diferente del mundo.
Nuestro entorno socioeconómico y político no da la medida para recibir la oferta de graduados, esta situación obliga a muchos a emigrar, no hay oportunidades. Tener un trabajo en el municipio o departamento de nacimiento y en el área de lo que han estudiado es ya una hazaña o un milagro.
Este es un mensaje para los dirigentes y líderes huilenses: se deben crear estrategias empresariales sostenibles para la generación de empleo profesional, no hay que esperar nuevamente las promesas de los políticos porque esta generación educada no regalará el voto por un apretón de manos o el golpecito amigable en la espalda. ¡Hasta pronto!