Opinión De Mario Benedicto Parra:  Fanatismo y fundamentalismo


Opinión De Mario Benedicto Parra:  Fanatismo y fundamentalismo – La idea fascista del Estado, la idea racista del nazismo, la idea clasista del marxismo, siguen inundando de sangre al mundo con sus conceptos filosóficos que pueden destruir toda una civilización.

Vemos cómo hoy están de moda y provienen de campos opuestos de la acción política y el pensamiento.

Hay quienes dicen que la violencia es producto de la falta de democracia y que hay que combatirla a sangre y fuego, imponiendo el brebaje democrático, aunque sea a bala. Otros explican que la violencia es consecuencia de la miseria, de la opresión, de la falta de desarrollo, y que, alcanzado éste, no existirán condiciones para su sobrevivencia. Ambos tienen algo de verdad y adolecen de la misma omisión. La verdad es que la democracia es el mejor sistema para que la violencia no se reproduzca.

Pero esa verdad no es infalible porque en el mejor de los regímenes conocidos no es suficiente. La democracia no puede ser producto de la imposición de ideas perversas y sólo se asienta en la existencia de ciudadanos demócratas. Es indiscutible que una sociedad próspera ofrece menos fertilidad para la semilla de la violencia, sin embargo, la cuestión es bastante más compleja.

Los paramilitares provienen de grupos privilegiados de la sociedad colombiana, de modo que es errónea esa presunta relación causal entre pobreza y violencia porque en este caso el tema no pasa por la miseria.

De otra parte, situaciones de pobreza hay innumerables, y lejos estamos de que todas ellas degeneren en violencia. Desigualdades sociales hay en todas partes del mundo, pensemos en Estados Unidos, donde se calcula hay 40 millones de personas en la pobreza, sin embargo, ello no conduce necesariamente al uso del mecanismo de la violencia.

Podemos decir que la semilla de la violencia proviene de una idea, que por lo general es política -nacionalismo, fascismo, comunismo-, étnica o ideas religiosas como el fundamentalismo islámico. Pero siempre hay o habrá una idea errónea, desacertada que conduce al fanatismo o al fundamentalismo y alimenta la pasión.

Basta ver cómo hay grupos que se enmarcan en una determinada idea con apariencia de racionalidad que dice transmitir la verdad. Los vimos en acción en Colombia cuando decidieron votar No a la paz y No a la anticorrupción.

En un sistema democrático, antes que nada, se tiene el deber de construir la paz, combatir la corrupción y realizar una prédica constante de afirmación de los valores de la convivencia. ¡Hasta pronto!

 

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