Opinión De Mario Benedicto Parra: Filosofía para la vida – Marco Tulio Cicerón (106 – 43 a. C.) fue un político, filósofo, escritor y sobresaliente orador romano; en su juventud estudió derecho, literatura y filosofía en Roma.
La lógica, el lenguaje y la moral son elementos inseparables del deseo por conocer quiénes somos y qué constituye el mundo individual, social y científico.De eso trata la actividad política comprometida con las acciones de la vida de los ciudadanos, que no menosprecia la confrontación lúcida propia del animal político, es decir, del que privilegia la justicia y la paz.
Fundador de la ciencia del derecho y considerado el más importante filósofo romano. En la invención retórica expresa que la sabiduría sin elocuencia aprovecha poco a los ciudadanos y que la elocuencia sin sabiduría nada aprovecha y si alguien dedica su trabajo a hablar se educa inútil para sí mismo y es ciudadano pernicioso para la patria, si su actuar es impúdico. Cicerón se anticipó a lo que hoy conocemos como “populismo”, entendida esta palabra como el charlatán metido en política que le dice a los ciudadanos lo que quiere escuchar. En el caso colombiano a muchos les gusta escuchar que la única salida es la guerra, matar a sangre y fuego.
Cicerón hace de la comprensión, la inteligencia y el saber, aspectos centrales a una sabiduría humanista manifestada en el diálogo razonable y sincero. Sus enseñanzas son una filosofía para la vida, le dan un lugar especial a la cultura y a la sabiduría filosófica.
La corrupción y la malicia se acostumbraron a pervertir a los ciudadanos y hacer confusa la vida. Los simplemente elocuentes han sido enemigos de la verdad, dan la impresión de ser superiores y se sienten capaces de dirigir los asuntos públicos, pero es más grave el daño que han hecho, están más del lado de la mentira que la verdad. Así la elocuencia se vistió de audacia, injuria, odio, perversidad.
En política, los más sabios y virtuosos deben dirigir nuestros municipios para el mayor bienestar, tengan la capacidad de orientar honestamente la vida social, es por ello que Cicerón puso al orador en la cima del ideal político, donde la retórica formula las condiciones para escoger quién merecía ser el guía de la comunidad.
La autoridad de su opinión hacía que la elocuencia, el pensar con dignidad, estuviese dirigida al bien público, es por eso que el municipio, como es concebido actualmente, es un organismo donde cada uno cumple su función, tiene derechos y deberes, está fundamentado en el derecho y los intereses comunes que une a los ciudadanos.
Cicerón fue asesinado por sus críticas elocuentes y por mandato del emperador tirano Octavio. Hoy en Colombia asesinan moralmente a quien se atreve defender la paz; asesinos morales que sólo tienen afinado sus oídos para escuchar la retórica de la guerra. ¿Hasta pronto?