Opinión De Mario Benedicto Parra: Fracasó el insulto – Las elecciones del domingo pasado han dejado claro que la realidad política del país cambió y que los electores no perdonan el mal comportamiento de los congresistas que se oponen a las reformas sociales, políticas y económicas que requiere el país: Katherine Miranda, Angélica Lozano, Lina Garrido, Carlos Fernando Motoa, Polo Polo, entre otros.
El país no se arregla destripando a la izquierda, como propone Abelardo; no se arregla con los empuñadores de las banderas del insulto, el miedo, el odio; con misóginos y groseros, con gritones, prepotentes, rencorosos y ordinarios. Si quieren seguir en la política deben moderar el lenguaje y reconocer que hay diferencias ideológicas y el derecho a coexistir en medio de las diferencias.
Los electores tampoco perdonan a los candidatos y precandidatos que ante la ausencia de propuestas se dedicaron a atacar al presidente con lenguaje agresivo e irrespetuoso.Los electores han dicho en las urnas que no quieren más pleitos ni extremos, por eso derrotó significativamente a Vicky Dávila, Mauricio Cárdenas, David Luna, Juan Carlos Pinzón, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Galán, al partido de Fico Gutiérrez, “Creemos” y al partido Salvación Nacional. La nueva realidad política conlleva a la sensatez superando los radicalismos, la intolerancia y los odios. La política no debe hacerse a punta de insultos. Los insultos no deben normalizarse. La campaña no debe convertirse en un espectáculo de daño. Y lo peor no es solo la violencia retórica: es la erosión de la confianza.
De otra parte, no permitamos que las encuestas se vuelvan dispositivo de poder y que funcionen como estímulo emocional. La política debe convencer, y no estimular; debe educar, no irritar.
El insulto no debe encontrar terreno fértil dedicado a modelar emociones. Lo que importa no es convencer, sino hacer ruido; no es construir, sino destruir la reputación y la honra del otro.
¡Hasta pronto!