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Opinión De Mario Benedicto Parra: Hay menos o más ignorancia

Opinión De Mario Benedicto Parra: Hay menos o más ignorancia – Cada día hay más canales de comunicación, más medios para hablar y escribir, más conexiones entre las personas, pero cada vez hay menos cosas verdaderamente importantes que decirse.

Si examinamos la mayor parte de los contenidos de los programas de televisión y radio, nos daremos cuenta de la banalización que está adquiriendo la comunicación, muchos de los temas que se abordan están en el terreno de la superficialidad, en la trivialidad de las relaciones, en la estupidez de los comportamientos.

El contenido de todo lo que circula por las redes sociales, poco importa. Lo decisivo es que funcione. Los viejos se hacen pasar por jóvenes, los hombres por mujeres, los niños por adultos, los tímidos por atrevidos, los tartamudos por personas locuaces, los sordos por hablantes, los feos por bonitos, los bajos por altos. Lo importante es que la información se mueva. La veracidad de la misma es lo de menos.

No es que abogue por un tipo de comunicación constantemente denso y profundo que se aleje de las cosas intrascendentes de la vida, de los pequeños matices de la realidad, pero es conveniente mermar ese tipo de comunicación que es meramente superficial.

Los mensajes cortos por redes no permiten argumentar ni estructurar. Solamente permiten comunicarse a ráfagas muy fugaces, escasamente hilvanadas. Qué decir de las abreviaturas que están destrozando la escritura de muchos jóvenes. Expresiones incorrectas, faltas de ortografía, jeroglíficos que persiguen la brevedad a costa de la riqueza y de la precisión del mensaje. Ahorrar una pulsación es mejor que utilizarla, independientemente de los efectos que tenga sobre el discurso.

En el trabajo, en la familia, en la calle, la mayoría de los contenidos de nuestras conversaciones se mueven en los límites de lo sustantivo. Pocas veces se llega al fondo de las sensaciones, a la riqueza más viva de las ideas, a los aspectos más fundamentales de la vida. Pocas veces nos preguntamos si hay menos o más ignorancia, si estamos destruyendo el planeta, si la opresión crece o disminuye. Resulta más reconfortante hablar de fútbol, de chismes, de escándalos, de farándula, de rupturas matrimoniales, de infidelidades escandalosas, de frivolidades.

Crear y potenciar los canales de la comunicación es muy importante siempre que tengamos cosas interesantes e importantes que decir. Para ello hay que leer, hay que pensar, hay que profundizar en las relaciones y hay que dar rigor a los análisis. Hay que preguntar por qué se mantiene la carrera armamentística cuando hay tanta miseria, por qué se destruyen alimentos si hay tanta gente con hambre, por qué aumentan la pobreza y la desigualdad en los países tercermundistas, por qué la falta de acceso a servicios básicos de salud y educación, por qué el cambio climático y su impacto en la seguridad alimentaria, por qué la violencia contra las mujeres y los niños. Hay que hacerse más preguntas, poner en cuestión más cosas, ir al meollo de la realidad.

¡Hasta pronto!

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