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Opinión De Mario Benedicto Parra: Herejía liberal

Opinión De Mario Benedicto Parra: Herejía liberal – El Partido Liberal ha demostrado que se aleja su ideología primigenia. Ante el temor de que prospere la Consulta Popular, han radicado ante la Secretaría del Senado un proyecto de ley que contiene el espíritu y las partes fundamentales de la reforma laboral del gobierno, que se archivó sin que se debatiera en la Comisión Séptima del Senado con votos liberales. No es difícil descubrir que lo que pretenden es conseguir el apoyo de los trabajadores para las elecciones de 2026.

El proyecto de la reforma liberal es una propuesta idéntica en lo fundamental a la reforma de Petro. ¡Qué cinismo e hipocresía! No cabe duda de que buscan apropiarse de una iniciativa que no sacaron adelante en tantos años que los trabajadores dejaron de recibir sus recargos.

Se les olvidó a los notables senadores liberales que el liberalismo es una corriente doctinaria que se funda en el respeto de los derechos laborales, el derecho de asociación sindical, la tolerancia, la libertad de cultos, las reformas agrarias, los derechos de los desposeídos, de las minorías y las mujeres, los valores democráticos y progresistas.

Un liberal verdadero defiende el derecho de igualdad, la libertad de pensamiento, conciencia y expresión. Un liberal defiende los derechos políticos y se apoya en la razón y justamente por eso, desconfía de la tecnocracia. Un liberal defiende el derecho a la educación, para derribar las barreras de clase y el carácter universal del derecho a la salud de buena calidad como derecho fundamental y no como negocio.

Un liberal es partidario de un Estado fuerte y no de uno débil, pero infortunadamente el antiliberalismo de las élites colombianas lo ha confundido con el anti-estatismo reflejado por ejemplo en eludir sistemáticamente la financiación de los bienes públicos como las carreteras y evitar el pago de la cantidad de peajes a favor de los concesionarios. El liberalismo se ha convertido en neoliberalismo y neoconservador en la medida que son reacios a la intervención del Estado en la economía.

Muchos de los miembros del Partido Liberal no son liberales y muchos liberales ya no pertenecemos a ese partido porque repudiamos todas las formas de concentración de poder en una sola persona, el flamante César Gaviria.

El hundimiento de la reforma laboral con votos del liberalismo es inexplicable, es todo lo contrario de ese ideario liberal que pregonó desde su fundación el partido liberal.  Hay que decir la verdad, el liberalismo dejó de ser el determinante de los grandes cambios sociales y su único interés es tener burocracia, contratos y nóminas oficiales.

En lo personal siento descanso en mi conciencia de alejarme de ese partido desgastado y prostituido en el que alguna vez creí, al menos hasta cuando esa corruptela, la mayoría, dejen realizar los cambios que impide a la sociedad colombiana lograr más igualdad.

¡Hasta pronto!

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