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Opinión De Mario Benedicto Parra: La Nación Fracturada

Opinión De Mario Benedicto Parra: La Nación Fracturada – En estas elecciones se evidencia la existencia de un país dividido, fracturado. Los resultados de la segunda vuelta, en donde el ganador De La Espriella, lo hará por un puñado de votos, refuerzan este hecho.

La narrativa que empaña a la Nación es el de una comunidad atravesada por un abismo social que la escinde o divide en dos partes. La verdad es mucho más compleja: no es que todos los de un lado coincidan en sus convicciones ni tampoco los del otro. Lo indudable es que quien ganó lo hará aglutinando a la mitad del país, mientras que el perdedor lo hará con la otra y aquí es donde se desbarata el relato integrador de última hora que proponer el candidato ganador.

Es absurdo pensar que esos dos sectores políticos son sólidos, la manifiesta evidencia del voto emocional nunca hay que olvidarlo, desbarata el relato y las esperanzas de cambio que prometen los candidatos en campaña y, sobre todo, el elemento integrador de la sociedad. Lo cierto es que ambos sectores son frágiles, diversos y a veces provisionales. Hay de todo, como en botica, gente democrática que optó por la guerra, combatir la inseguridad y se siente más segura con la De la Espriella y gente que votó por la paz y la vida. Hay que abandonar la idea de que todos esos votantes están equivocados, cada quien tiene sus propias convicciones.

No es difícil aceptar que en un régimen democrático nadie tiene la victoria asegurada porque en la competencia real por el poder, este puede mutar, característica fundamental de una democracia, puesto que ninguna fuerza política puede asumir que gobernará de manera vitalicia e inalterable. El principio de alternancia en el poder, está sujeto a la decisión popular.

Ahora, la verdadera convicción y disposición democrática aparece cuando se acepta en la derrota. Es de sabios saber ganar y saber perder y solo así, reconociendo el resultado de las urnas, se defiende y se respetan las reglas de la democracia, independientemente de quién resulte ganador.

Ahora Abelardo de la Espriella, deberá asumir la gigantesca responsabilidad que la mitad del país le ha confiado. Ojalá entienda que tendrá que hacer política y pactar y que si algo necesita hoy Colombia es serenidad y prudencia de sus líderes políticos.

¡Hasta pronto!

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