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Opinión De Mario Benedicto Parra: La política es hoy…

Opinión De Mario Benedicto Parra: La política es hoy… – La política es hoy una mezcla de propaganda e histeria mediática, polarización identitaria y procedimientos institucionales solemnes y a menudo anticuados. Se volvió costumbre acompañar la inscripción de firmas de quienes aspiran a las alcaldías con papayeras a las afueras de las oficinas de las Registradurías del Estado Civil. El resultado es un cóctel de modernidad y mediocridad: los actores interpretan papeles simulados en el Teatro de la Democracia.

La política es hoy un hobby. Es un consumo de entretenimiento con ínfulas y un consumo de indignación. El melodrama de la política tiene la profundidad del Río Magdalena, pero conserva un pequeño halo de respetabilidad. El hobby político satisface las necesidades emocionales o intelectuales del espectador politizado y a veces polarizado.

La política es hoy cinismo. La rendición de cuentas de los alcaldes y gobernadores y demás servidores públicos no funciona. Nadie confronta informes, cifras, datos.

La política es hoy publicidad. El político contemporáneo construye su marca personal en el espacio público. No solo ha de competir con otros políticos, su principal competidor no es necesariamente otro político sino Facebook, Instagram y los memes. Su objetivo principal es no perder su presencia.

La política de hoy es un método de terapia: La política, más allá de la representación y de la búsqueda del poder, es el instrumento para hacer públicas las pasiones privadas. La politización de lo privado es un tipo de narcisismo aceptado. El narcisista político no busca el poder, sino que aspira a construir su identidad en público. Las redes sociales les ayudan a vanidosos, prepotentes y con ínfulas de salvadores.

La política de hoy es ambición: qué hay de lo mío. La política estatal convertida en una suma de chantajes personales y regionales. El mejor ejemplo lo dio el Congreso de la República que amenazó a Petro: “si no hay burocracia no hay votos para aprobar las reformas”.

La política es hoy poder. El poder es el principio y el fin de la política. Lo demás es idealismo o políticas públicas, que son el dominio de burócratas y tecnócratas. Con ese poder se pueden hacer muchas cosas, pero eso no es responsabilidad del político sino del burócrata. Un partido político es también una agencia de colocación de empleos: nada raro que Flora Perdomo obtuviera puestos en el FNA, si el sistema está diseñado para la burocracia, que no es corrupción si los recomendados son realmente buenos para el puesto. El poder no atiende a ideologías. ¡Hasta pronto!

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