Síguenos

Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra:  La prudencia y la abogacía

Opinión De Mario Benedicto Parra:  La prudencia y la abogacía  – En tiempos complejos como los actuales para la abogacía colombiana, tratada con hostilidad desde varios frentes con intereses diversos, la mejor respuesta, alejada de la simple confrontación, está en la serenidad e inteligencia de los argumentos. La descalificación irrespetuosa rebaja a quien la emite al nivel de quien lanzó el dardo. Además, nadie goza del conocimiento absoluto para negarse, cuando menos, a escuchar algo diferente.

Durante mucho tiempo se sostuvo la idea de que el derecho era neutro, incluso, que representaba a la justicia ciega. Durante las últimas décadas ha quedado en evidencia que esto no es así. La norma surge de una estructura de dominio, quienes la aplican comparten creencias, prejuicios y estereotipos y, más importante aún, a quienes se aplica experimentan asimetrías de poder.

Así las cosas, el resultado es una justicia que no es justa y que tiende a favorecer a los poderosos, dejando en mayor vulnerabilidad a quienes están en una situación de desventaja, es decir, a personas y grupos históricamente discriminados que no han podido ver representados sus intereses en los órganos de creación, interpretación y aplicación del derecho. Es por ello necesario prestar atención a las condiciones del entorno y poner siempre en duda la imparcialidad de la norma, cuestionar constantemente la forma en que el derecho se crea, interpreta y aplica, siempre desde la perspectiva de los derechos humanos y el derecho a la igualdad y a la no discriminación.

Sobre la prudencia, decía el religioso y filósofo español Baltazar Gracián que “la mayor fortuna se hace con horas de previsión. Para los prevenidos no hay malas contingencias, ni para los preparados hay aprietos. El razonamiento no debe retrasarse hasta la ocasión crítica, sino que debe anticiparse. Con la madurez del pensamiento cuidadoso hay que prevenir el tiempo más riguroso”.

Baltasar Gracián expone en su obra “El arte de la prudencia” muchísimos aforismos de sabiduría práctica para afrontar este mundo competitivo y hostil. Me parece interesante citar el siguiente: “Si bien se piensa, no hay otro camino sino el de la virtud y la prudencia, porque no hay más buena ni mala suerte que la prudencia o la imprudencia”.

El arte de la prudencia está en adaptarse a la situación, en responder en función del contexto, de allí la importancia de aplicar en nuestras vidas estos aforismos que nos dejan enseñanzas positivas.

¡Hasta pronto!

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion