Opinión De Mario Benedicto Parra: Las claves de la argumentación – El escritor y filósofo estadounidense Anthony Weston, escribió un pequeño libro titulado “Las claves de la argumentación”. El capítulo IV del libro está dedicado a los argumentos de autoridad.
A menudo tenemos que confiar en otros para informarnos y para que nos digan lo que no podemos saber por nosotros mismos, sin embargo, confiar en otros, resulta en ocasiones arriesgado, dice Weston.
El ejemplo más claro por estos días fue la noticia de los medios de comunicación que expresaban que los “Magistrados de la Corte Suprema de Justicia tuvieron que huir en helicóptero por el ataque ordenado por el gobierno”, esto en relación con las manifestaciones del pasado 8 de febrero de 2024, y ni que decir los algunos políticos de la oposición que replicaron la noticia falsa como cierta. Después algunos dijeron que se habían guiado, fundamentalmente, por los medios de comunicación, muchos más que por el análisis y la veracidad de la noticia.
Es decir, que el argumento de la autoridad mediática pesa mucho. Si lo ha dicho la revista Semana y el periódico El Tiempo, está bien, no según el contenido de la afirmación sino según la valoración que el oyente o el lector hacen de los medios a quien se atribuye la afirmación.
“Lo ha dicho Semana, El Tiempo u otro medio de comunicación” se convierte en un argumento. No por lo que diga sino por quién lo ha dicho. Proceder que no tiene mucha lógica y revela la ausencia de argumentos de muchas personas. Obsérvese la facilidad con que se propagan las noticias falsas y por ende, muchas de nuestras opiniones. Lo mismo que opina fulano de tal, opina zutano de tal. Lo importante sería saber cuáles son los argumentos que utiliza para afirmar lo que afirma.
La argumentación no es algo que esté precisamente muy de moda a nivel social. El peor ejemplo lo tenemos en nuestra clase política, ya no existen estadistas. Socialmente faltan personas de proyección pública que hagan de la retórica, la argumentación, un arte. Simplemente no existen. Y pensar que, en los tiempos de Pericles, las personas iban a entretenerse a la plaza de la ciudad a ver quién, si él o su contrincante, usaban con más brillantez precisamente la argumentación sobre cualquier tema. La sociedad, en su conjunto, debe generar inteligencia y discursos en que se invite a lo cognitivo, la elegancia, la recurrencia.
En algunas cadenas de radio se puede observar un sectarismo intelectual realmente desmedido. Algunas veces resulta ridículo. Y claro, ese comportamiento lo siguen al pie de la letra los fanáticos de esas emisoras que no es necesario mencionarlas. Hace unos días le preguntaron a una señora si sabía lo que era el punto G y respondió: sospecho que se trata de algo malo porque seguro es una idea de Petro.
Los dejo con esta frase del filósofo y periodista británico Gilbert Chesterton: “Cuando entramos en la iglesia se nos pide que quitamos el sombrero, pero no la cabeza”.
¡Hasta pronto!