Opinión De Mario Benedicto Parra: Les falta historia patria: Lamentable – En días pasados los diputados del Huila Omar Alexis Díaz Cuellar y Rodrigo Lara Sánchez, salieron ante los medios regionales a vociferar por la situación de violencia que se viene presentando en el departamento del Huila, haciendo ver estos hechos como si nunca o rara vez hubiesen pasado, como si antes del actual gobierno, Colombia hubiese sido un remanso de paz. Y son felices con el argumento de la fuerza y asumen a rajatabla que ellos y sólo ellos tiene la solución mágica de acabar con la violencia, cuando se les nota que son incapaces de entender el tema en todas sus dimensiones, origen y estructura. Les falta historia patria.
¡Qué análisis tan sesudos los que hemos expresado!, dirán ellos; pensarán que la audiencia que los escucha -sin ese nivel de capacidad que ellos ostentan-, es una sociedad embrutecida, pero lamentablemente no es así, la audiencia sabe que son discursitos politiqueros en los que se les nota el esfuerzo e interés por desprestigiar el actual gobierno.
Si no es por la historia los colombianos jamás conociéramos la realidad de la violencia en Colombia. Los indígenas son la muestra del ancestro que ha quedado de la aniquilación desde el descubrimiento, la conquista, la independencia hasta nuestros días. Lo que viene sucediendo en el Cauca donde está la mayor parte de los Cabildos, nuestros hermanos indígenas han soportado masacres sistemáticas por el Estado, la guerrilla, grupos paramilitares, que han convertido estas tierras en el refugio de la delincuencia y el narcotráfico.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer lo que pasa en el Cauca y otras regiones -el Huila no es la excepción- Desde que nació el CRIC, Corporación Regional Indígena del Cauca, los poderosos terratenientes y quienes ostentan el poder, no han descansado en despojarlos de sus tierras.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer que la violencia es el gran problema que por años padecemos los colombianos, especialmente el Cauca que siempre ha estado en el total abandono. Todos los gobiernos anteriores al de Petro, vivieron sordos y ciegos ante la realidad.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer que desde Rafael Núñez seguimos de siniestro en siniestro; que hicimos la paz con Guadalupe Salcedo y lo mataron; que hicimos la paz con Carlos Pizarro Leongómez y lo asesinaron; que hicimos la paz con el movimiento Quintín Lame, pero mataron a Lucho Bejarano después de firmar la desmovilización unilateral; que se hizo la paz con los paramilitares y llevaron a sus benefactores al Congreso; que hicimos la paz con las Farc y no se detienen los asesinatos de sus militantes; que los recursos para la paz se los robaron en el anterior gobierno uribista y fueron ellos quienes atacaron el proceso de paz y a la JEP.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer la masacre de las bananeras -la que nunca existió según la eminente uribista Cabal-, la masacre de Segovia, la masacre de El Salado, donde se jugó fútbol con la cabeza de sus militantes, la masacre de la Rochela, La masacre de Bojayá, la masacre de Mapiripán, la Masacre del Nilo, la masacre de Bahía Portete, la masacre de Machuca, la masacre del Naya, en la que se usaron por primera vez motosierras -esos instrumentos que a muchos politiqueros fascistas les fascina-, la masacre de los Uvos, la masacre del Aro en Ituango Antioquia, pero ahora, de la manera más tenebrosa desde los micrófonos dicen los aludidos cuasi diputados que la violencia y la inseguridad han aumentado en este gobierno, cuando la realidad es otra y nos hemos venido matando desde la época de la colonia; nos matábamos entre liberales y conservadores; nos matábamos por llevar el color rojo o azul. Y con los tiempos matan a Jorge Eliecer Gaitán, Álvaro Gómez Hurtado, Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer que el precandidato a la Alcaldía de Medellín por el Partido Liberal, Héctor Abad Gómez, fue asesinado tras amenazas por sus denuncias contra grupos paramilitares, quienes estaban cometiendo masacres y homicidios selectivos contra líderes sociales, activistas y políticos de izquierda acusándolos de insurgentes.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer la persecución, la barbarie y el exterminio de 5.195 militantes del partido político Unión Patriótica (UP) entre 1984 y 2002, cuya responsabilidad fue del Estado, según la Corte IDH. Los responsables de esta masacre fueron los paramilitares del grupo Muerte a Revolucionarios del Nordeste (MRN o Los Realistas), que actuaron con la ayuda y aquiescencia del Ejército Nacional de Colombia.
Cuando digo que les falta historia patria, es desconocer que, en el gobierno de Uribe Vélez, asesinaron a 6.402 jóvenes inocentes haciéndolos pasar por guerrilleros y hacer ver que se le estaba ganando la guerra a la insurgencia.
Cuando digo que les falta historia patria, es desconocer que los partidos políticos en Colombia, en su mayoría han sido cuestionados por corrupción y vínculos con el paramilitarismo.
Cuando digo que les falta historia patria, es no conocer los vestigios del origen de nuestra violencia, es no conocer que en las masacres estuvo involucrado el Estado, la iglesia, los partidos políticos y los empresarios.
Y la violencia continúa: para los indígenas masacres, para las víctimas y los desposeídos masacres, para los que buscan la paz masacres. Llevamos dos siglos y 24 años sin que Colombia pueda dejar la mortífera violencia, pero algunos politiqueros se deleitan dando a entender a las nuevas generaciones que la violencia se originó y se ha venido desarrollando en este gobierno. Ya se les olvidó “la chusma” que seguían matando a los liberales que vestían de negro porque en sus mentes violentas pensaban que le estaban guardando luto a Gaitán.
Es fácil señalar las fallas, pero mucho más valioso es hacer una introspección y preguntarse: ¿qué está haciendo cada uno por mermar o acabar con la violencia?, ¿qué proponen los aludidos disputados a parte de la fuerza, la muerte y la sangre?, ¿qué proponen para acabar con la violencia política que tiene muchas causas y, entre otras, los discursitos que pronuncian los politiqueros ante los medios de comunicación y en recintos como el de la Asamblea Departamental?
El reto más grande que debe tener un político es buscar la paz del país y la nación y ¿quién dijo que la paz es fácil alcanzarla? Pero si es fácil y lucrativo la guerra.
CODA: ¿Tiene autoridad moral el Consejo Nacional Electoral para investigar el exceso de costos de la campaña Petro, cuando no investigó los aportes del narcotraficante “Ñeñe” Hernández a la campaña Duque en 2018? Al menos la campaña Petro presidente recibió recursos principalmente de sindicatos y partidos legalmente constituidos, mientras que la campaña Duque presidente recibió ingresos del narcotráfico. La doble moral de los politiqueros en este país no tiene límite, no es presentable que la investigación de los recursos de la campaña Petro presidente esté en manos de politiqueros cuestionados por la justicia.
¡Hasta pronto!