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Opinión De Mario Benedicto Parra: Llegó Diciembre

Opinión De Mario Benedicto Parra: Llegó Diciembre Empezó diciembre y otra vez la misma cosa: novenas, buñuelos, natilla, noche buena, pesebres, árboles de navidad, luces de colores, guirnaldas, Papá Noel, villancicos, regalos, cenas frías, tamales, agüeros, aguinaldos, deseos y propósitos, pólvora, mensajes, abrazos, llanto, alegría, felicidad, sentimientos, nostalgias, emociones, rumba, selfis -para que todos vean que somos una familia unida y bonita- y guayabos.

Lo más paradójico que he podido ver desde mi infancia es que en muchos pueblos de tierra caliente, incluido Campoalegre, adornen las casas con chimeneas y les pongan a los pesebres ovejas y renos cubiertos de nieve como si alguna vez hubiéramos estado yertos del frío. Siento decirlo, pero es así. En nuestro caso, deberíamos hacer una navidad a lo campoalegruno, cuyo paisaje sean las arroceras o los cafetales. No olvidemos lo nuestro.

Cabe señalar que hay niños que se confunden, no saben si darle más importancia a Papá Noel o al Niño Jesús. Lo malo es hacerles creer a los niños que papá Noel, baja por una chimenea con los regalos o que el Niño Dios, entra a los hogares en puntillas, sólo deja los presentes y se va silenciosamente.

Desde el mes de noviembre comienzan a sonar las canciones navideñas de Buitrago: “Dame tú mujer José, dime cuando me la darás, eres un hombre sinvergüenza…” o “Me gusta el ron de vinola porque me gusta y resulta…” y los villancicos en los que no faltan los pastores y el anuncio de un ángel: “Vamos, pastores vamos, vámonos a Belén, a ver en aquel Niño las glorias del Edén…”

También debo resaltar que no falta el político o el personaje que se las da de altruista y le hace la fiesta a los más pobres y les entrega “regalitos” con el simulado discurso de las injusticias y desigualdades sociales. Todos tan generosos y bondadosos, pero sólo en diciembre cuando detrás de estos gestos hipócritas buscan únicamente intereses electorales.

Los colombianos hacemos todo por la navidad como aguantarnos la rumba del vecino hasta el amanecer con el equipo de sonido a alto volumen en el andén o en la mitad de calle.

Después de todo el jolgorio navideño, lo más difícil es meter el arbolito entre la caja, da la impresión de que ha crecido, ya no cabe por mucho que estrujemos.

La Navidad es época de fiesta, pero tiene que ver mucho más que eso. La Navidad es época de celebrar el más grande regalo dado a la humanidad por el benignísimo Dios de infinita caridad que tanto amasteis a los hombres: La paz.  ¡Hasta pronto!

Coda: Niño Dios, te pedimos que en esta Navidad cuando Eduardo Medina cante villancicos, no desentone. ¡Te lo suplicamos!

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