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Opinión De Mario Benedicto Parra: Los caminos de la vida

Opinión De Mario Benedicto Parra: Los caminos de la vida “Los caminos de la vida no son lo que yo pensaba, no son lo que yo creía, no son lo que imaginaba. Los caminos de la vida son muy difíciles de andarlos, difícil de caminarlos y no encuentro la salida”, es parte de la composición musical de Omar Geles (Q.E.P.D.).

Todos los caminos son posibles, me refiero a todas las diferentes formas de vivir, a todas las diferentes acciones que nos llevan a miles de formas tan distintas de la vida. Cada acción nos lleva por un camino diferente, por ejemplo: si yo no hubiera hablado con mi esposa, a lo mejor ahora no estaríamos juntos. La vida está llena de cosas inesperadas, de cosas que no podemos controlar o cambiar, y cada acción, cada movimiento, cada palabra puede determinar un nuevo camino.

Todos en la vida hemos tenido algún tipo de dificultades y Geles compuso esta canción al recordar las dificultades de su niñez, la escasez, la pobreza.

Somos quienes vamos a representar nuestra actitud radical o no ante la vida y ante los demás. Hay personas que pasan por la vida sin pensar más que en sí mismas, creen que las personas y las cosas están ahí para su servicio y se preguntan en qué medida le pueden sacar partido, no se plantean qué puedo hacer yo para mejorar lo que ya existe sino cómo me puede beneficiar.

Me contaba un colega que cuando él estudiaba el bachillerato, un profesor escribía en el tablero una máxima todos los lunes el fin de que les sirviera de reflexión durante la semana. Una de esas máximas decía: “Lo mejor y lo primero, para mí compañero”. Un avispado estudiante tuvo la ingeniosa idea de cambiar la coma de lugar y de modificar el sentido de la sentencia y lo que se pudo leer fue lo siguiente: “Lo mejor y lo primero para mí, compañero”. Las dos frases sintetizan posturas antagónicas hacia la vida y hacia las personas. Hay quien se preocupa por los demás y hay quien sólo se preocupa de sí mismo.

He visto en el trasegar de mi vida, personas con esas dos actitudes básicas, las que actúan pensando en el bien de los demás y las que sólo piensan en el propio beneficio. Creo que hay pocas dudas de cómo sería el mundo si sólo hubiera personas como Omar Geles, que se preocupaba sin esperar nada a cambio por su madre y sus hermanos.

Pensar en los demás dependerá de nuestra voluntad, de nuestra experiencia, de nuestra actitud hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia la vida. Somo nosotros quienes conseguimos establecer una actitud solidaria, respetuosa y compasiva o una actitud egoísta, irrespetuosa y agresiva. De nosotros solamente va a depender que actuemos con la generosidad y la diligencia hacia los demás.

Ojalá que se pueda colocar sobre la tumba de Omar Geles un epitafio que acredite que pasamos por este mundo haciéndolo un mucho más habitable y agradable.

¡Hasta pronto!

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