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Opinión De Mario Benedicto Parra: Navidad desvirtuada

Opinión De Mario Benedicto Parra: Navidad desvirtuada –  La Navidad, raíz y símbolo fundamental de nuestra dignidad humana, ahora desvirtuada también. Un lastimoso remedo de los arquetipos, la naturaleza, la historia y los símbolos anglosajones, que jamás hemos vivido y no alcanzamos a comprender.

Todo ajeno, nada propio. Somos todo menos nosotros mismos: plagado el lenguaje de anglicismos feos e inoficiosos, como la expresión “Merry Christmas” por “Feliz Navidad”; reemplazada la conmemoración de los ancestros por los esperpentos del Halloween; olvidada la gracia del diálogo fraterno por la repelencia de la descortesía individualista.

En el trópico que es donde está ubicada Colombia, no existe lo que hay en el mundo sajón: nieve y renos velludos agobiados por el frío de las nevadas. Un país de mestizos en su mayoría pobres, que lastimados por la injusticia de la violencia institucional y de los grupos al margen de la ley, emigran al país de los amos del norte, donde sirven como criados furtivos; la tierra de un papá Noel ricachón, albino y satisfecho, como símbolo de lucha. Somos un pueblo carente de conciencia, buscamos amo a quien servir e imitar, y se enorgullecen de su servilismo imitador.

¿Qué pensaremos de la Navidad colombiana? Se propicia cambiar la genuina causa de la Navidad. Incluso hay quienes la consideran en su origen como un mito de fanáticos. Hoy es difícil dudar de que la historia de Cristo ocurrió realmente; no es fácil negar la trascendencia que para una gran parte de la humanidad han tenido esos hechos históricos y no ese “mito” como absurdamente lo llaman, porque aparte de su valor como tradición, hay millones de personas que creemos y respetamos la celebración de la Navidad primigenia y no la consumista, la de los días sin Iva o la simplemente comercial.

Pese a que todas las teorías alrededor del tema de si la Navidad es mito o verdad, me sigue impresionando un personaje histórico capaz de trascender durante más de dos mil veintiún años, a pesar de los intentos de sumirlo poco a poco en el lodo de los mitos.

Por supuesto que, para muchos de nosotros, Cristo es Dios hecho hombre. El rostro humano de Dios. El verdadero sentido de la Navidad radica en la eterna revolución que deriva del amor. La violencia acaba siendo estéril y del amor de Cristo subyace la paz tan profundamente al corazón de los hombres que se proyecta a todo lo largo y hondo del devenir histórico.

La realidad rememorada en estas fiestas en ningún caso puede ser diluida en una sopa de baratijas y lucecitas, de carnes horneadas y regalitos, de vacuos deseos y apariencias; la realidad de estas fiestas debe ser capaz de renovar y conmover su sentido en la formidable revolución de la buena nueva que proclamó Jesucristo y que continúa intentando llevar la humanidad en un camino esperanzado hacia la búsqueda de la paz.

Feliz Navidad para todos los asiduos lectores de Centro Noticias Huila y en general para todas las personas de Campoalegre, mi pueblo natal. ¡Hasta pronto!

 

 

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