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Opinión De Mario Benedicto Parra:  No será el que diga Uribe sino Trump

Opinión De Mario Benedicto Parra:  No será el que diga Uribe sino Trump Siempre ha habido gente necia en el mundo y mucha gente desagradable también. Pero escasamente la estupidez ha sido tan desagradable. Trump hace que él mismo parezca digno de confianza e inteligencia y Biden parezca un ignorante socialista, petrista, castrochavista.

En su nueva narrativa, Trump involucra a Colombia en las elecciones de Estados Unidos, aparecen en escena Petro, Santos, Obama y el Acuerdo de Paz como herramientas útiles para conquistar el voto de los latinos. En uno de sus actos de campaña atacó a Biden, señalándolo de “recibir el respaldo del socialista Gustavo Petro”, además, criticó a su antecesor Barack Obama por respaldar el acuerdo de paz.

Ante todo, es inadmisible la crítica de Trump, es indignante que nos siga tratando como el patio trasero de su país y que tengamos que seguir soportando tantas expresiones bélicas. ¿Hasta cuándo los colombianos vamos acolitar expresiones de indignación de un presidente extranjero? Antes era Maduro y ahora es Trump. Habría que preguntarnos ¿por qué la mayoría de colombianos siente sensación de repulsa hacia Trump? y ¿por qué Trump quiere involucrarnos en más violencia? La paz es una decisión que le corresponde al pueblo colombiano y lo mínimo que esperamos de otras naciones es respeto, pero usar a Colombia para acomodar narrativas políticas a su antojo es verdaderamente una afrenta. Llegará el momento en que ya no será el que diga el “eterno” sino Trump.

A pesar de lo dicho, Trump tiene más defectos que cualidades: Su personalidad es extrema, intenta llamar la atención constantemente. Según la revista Vanity Fair, los que se han reunido con él o mantienen un contacto más cercano tildan su comportamiento de decepcionante.

Estudios realizados por varios psiquiatras y psicólogos americanos, entre ellos, el publicado en Psicología Conductual, titulado “Un análisis psicológico de Donald Trump”, indica que Trump tiene una personalidad narcisista, es decir, necesita ser admirado, necesita tener poder.

Trump carece de ciertas cualidades, por ejemplo, no tiene credibilidad, ni sabiduría, ni sutileza, ni sensibilidad, le gusta particularmente patear a los vulnerable, a los que no tienen voz; es un negacionista del cambio climático; se le acusa de ser una persona mezquina y horrible; es megalómano. Su personalidad basada en ideas de grandeza se revela en la falta de humildad con la que ha tratado a sus rivales políticos. Trump es un gran manipulador, gracias a la estrategia de su discurso y que llaman populismo; es racista, en sus discursos suenan declaraciones racistas y xenófobas; es autoritario, recordemos cuando expulsó de una rueda de prensa al periodista mexicano Jorge Ramos, crítico con su política antiinmigración; es prepotente y arrogante, se cree superior a los demás y trata a los demás como si fuesen inferiores; es intolerante, está lleno de prejuicios, discrimina, no escucha; es agresivo, no aceptan la crítica y cuando la recibe actúa de forma hostil.

De otra parte, su propia hermana, Maryanne Trump Barry, dice que Donald es un mentiroso, que no se puede confiar en él y no tiene principios; le “falta preparación” pues habla con mentiras y cambia las historias, según reveló un audio filtrado por The Washington Post.

Algunas personas dirán que esto no importa, que lo fundamental es que él ha sido bueno para la economía estadounidense. Nada más alejado de la realidad. Según el economista y profesor estadounidense Joseph Eugene Stiglitz, Estados Unidos es el país desarrollado con el peor desempeño económico. La expectativa de vida de los estadounidenses se redujo en cada uno de los dos primeros años de la presidencia de Trump, y en 2017, 2018 y 2019 la tasa de mortalidad en la mediana edad alcanzó su nivel máximo desde la Segunda Guerra Mundial. Trump aumentó la cifra de estadounidenses que no tienen seguro de salud; millones se han quedado sin cobertura, y en sólo tres años la proporción de estadounidenses sin seguro médico creció enormemente. Según el criterio del PIB, la economía de Trump es deficiente. El crecimiento del último año ha sido inferior. Es un desempeño notoriamente malo si se tiene en cuenta el estímulo provisto por el billón de dólares de déficit y los bajísimos tipos de interés.

Abundando en la opinión y por lo dicho, esta es la respuesta de la repulsa de los colombianos hacia Trump. ¡Hasta pronto!

 

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